Buscar un buen maestro.
Organizar los horarios.
Fijar metas.
Concentrarse durante la práctica.
Relajarse y practicar sin ansiedad – Tomarse el tiempo necesario.
Practicar más tiempo aquello que se sepa menos.
Tocar siempre con expresión – Hacer que todo suene
musical, la actitud durante la práctica es muy importante.
Aprender de los errores – No ser duro con uno mismo: equivocarse
no es grave, no es el fin del mundo.
No hacer alardes, no ser presumido.
Pensar por uno mismo. Practicar lo que sugieren los maestros,
pero también buscar otras maneras de hacer las cosas.
Ser optimistas, no hay nada peor que el pesimismo saliendo de
un instrumento.
Buscar conexiones y relaciones con otras cosas fuera de la música.