ENTREVISTA
¿Podría
contarnos sobre sus comienzos musicales, motivaciones, etc.?
NUNCA,
en mi infancia o adolescencia, pensé en dedicarme profesionalmente
a la música. Sí estudié superficialmente
el piano a los 7 años, hasta eso de los 11. El clarinete
fue un "hobby". Tenía un amigo que estudiaba la trompeta
"amateur" y me introdujo al Jazz New Orleans. Llegué
a ser fanático de King Oliver, Armstrong, Jerry Roll
Morton, etc. y mi ÍDOLO era Johnny Dodds. Por ÉL
me interesé en el clarinete y lo estudié. Sin
Dodds, jamás hubiese estudiado el clarinete, y de seguro
que no me dedicaba a la música profesionalmente. Comencé
a armarme de una colección importante de discos de jazz
tradicional.
¿Cuál
fue su primer intrumento?
Hice
mis "averiguaciones" en el ambiente musical (Argentino) sobre
cuál era el mejor instrumento para comprar, y aquí,
en esa época, lo MEJOR era el Selmer "completo" al Mib
grave , cosa que comuniqué a mis padres, que viajaron
en esa época a París y me sorprendieron trayéndome
un ejemplar de este tipo y marca ¡!
¿Quién
fue su primer maestro?
A
los 15 años empecé a estudiar con Efraín
Guigui (excelente profesional), en esa época 1er. clarinete
de la Orquesta Filarmónica de Bs As y alumno dilecto
de Roque Spátola, qué en esa época se acababa
de jubilar de la Orquesta Estable. Mi intención era tocar
jazz, para nada me interesaba "lo otro". En casa mis
padres eran muy melómanos, mi vieja me llevaba siempre
a escuchar los conciertos en que aparecían Rubinstein,
Arrau, etc. Mi padre estaba bastante horrorizado de que me la
pasaba escuchando discos de "Jazz Antiguo" (sic).
¿Cómo
le fue con Guigui?
Lo
PRIMERO que hizo Guigui, fue llevarme a la Casa RADAELLI a comprar
una boquilla de cristal, con otra NO se podía tocar (¡!).
A los 4 meses de comenzar, Guigui se fue (para siempre) a los
EE.UU. y me "derivó" a su Maestro, Roque Spátola,
con el cual estudié casi 2 años, con una interrupción
de unos 8 meses, porque había dado el 5to. año
"libre" terminando el Bachillerato a los 16 años.
El
"premio" fue un viaje a Europa de casi un año, donde
tomé 2 meses de clases en el London College of Music
(con Douglas Mathews) y luego pasé 6 meses en Paris donde
tomé clases privadas con Ulysse Delecluse, que en esa
época era Profesor en el Conservatorio Nacional de París.
En esa época empecé a tomar un poco el gusto a
lo clásico, pero mi destino era volver a Bs. As. y estudiar
Derecho, lo del clarinete seguía siendo un "hobby".
¿Puede
contarnos un poco sobre esa primera "experiencia europea"?
En
Londres Mathews me "descubrió" defectos en los "ataques"
staccato, utilizaba mal mi lengua. En París Delecluse,
que era un gran virtuoso, pero un típico chauvinista
francés, me decía que estaba equivocado de tocar
con un clarinete "completo" y con boquilla de cristal, que eso
era cosa del pasado, etc., etc. Yo estaba totalmente aferrado
a lo que se decía en Bs As, que Spatola era el clarinetista
"favorito" de Toscanini y el mejor del mundo, lo de Mathews
y Delecluse, me sonaba a "equivocado". Estando en París
(donde aproveché esos 6 meses para perfeccionar mi Francés)
iba una vez por semana a lo de Delecluse, que era muy paciente,
pero también muy autoritario, y me inculcó el
estudio muy sistemático de las escalas, que debía
aprender totalmente de memoria, en terceras, quintas, octavas,
etc.
Un
día, al lavar mi boquilla de "cristal" esta se me cayó
y se hizo añicos. Desesperado recorrí todo París
para conseguir un reemplazo, pero. se habían dejado de
fabricar hace 10 o 15 años ¡!. Tuve que comprarme
una Vandoren 5RV que era, en esa época LA boquilla que
usaban todos, no existían las otras. Poco a poco me fui
acostumbrando a la ebonita, y a una boquilla cerrada, y, cuando
regresé de mi viaje a Buenos Aires, había cambiado
bastante mi concepto del clarinete, tocaba con una boquilla
de ebonita, había modificado mi stacatto, sabía
bien las escalas. Aún usaba la embocadura "doble" apoyando
el labio superior sobre los dientes que me había inculcado
Guigui y Spatola. Pero me compré un par de clarinetes
SELMER sib y La SIN el Mib grave.
¿Cuáles
fueron sus actividades al regresar a Buenos Aires?
Entro
en la Facultad de Derecho, sigo con mis clases particulares
con Spatola. ¡Tenía 18 años!. A Spatola
NO le hizo ninguna gracia el cambio de boquilla, etc., pero
yo era un estudiante de Derecho que tocaba el clarinete por
hobby, así que no me hizo sufrir demasiado.
Se
operó en ese año (1958) para mí un gran
cambio. Comencé a apreciar y aplicar lo que había
aprendido en Europa el año anterior, me empezó
a gustar enormemente el clarinete clásico, me puse a
tocar con un pianista y al finalizar ese año di mi primer
recital, con obras bastante difíciles: el Solo de Concurso
de Rabaud, Messager, el Dúo Concertante de Weber y otras
cosas que no me acuerdo. Tuve excelentes críticas, Spatola
asistió a mi "debut" y se mostró muy orgulloso
de "su alumno", etc. Yo me sentía en las nubes y empecé
a fantasear con la idea de ser músico y no seguir el
destino trazado por mi educación, de ser abogado o comerciante,
como mi padre.
¿Qué
sucedió luego de ese primer auspicioso "debut"?
Luego
de este primer recital, vinieron otros, menos exitosos que el
primero (porque mis ambiciones eran más importantes)
y empecé a pensar en la música, a través
del clarinete, como una "posibilidad". Mis recuerdos del año
anterior en París se fortalecieron y empecé a
"idealizar" todo aquello y a encontrar muchas "fallas" en lo
que me pasaba con el clarinete en Buenos Aires.
¿Podría
ampliar un poco este punto?
En
primer lugar, mi maestro Spátola, un hombre de ya unos
70 años, al cual se le había idolatrizado, en
la Argentina, empezó a parecerme no tan apto. Sobre todo,
recuerdo que Spátola me hizo escuchar una versión
del Concierto de Mozart grabada por él en el año
1945 o 46, qué me sonaba terriblemente deficiente, en
cuánto a afinación, técnica, etc. Empecé
a ver si había "otros" que pudiesen ayudarme mejor en
esa etapa, y recurrí, brevemente, al que era suplente
de Spátola en el Colón, el celebérrimo
Filotette Martorella, con el cual me alcanzaron 2 clases para
ver que con él la cosa tampoco me andaba.
¿En
qué sentido?
Recuerdo que una vez fui a su casa, donde
había como 8 clarinetistas y un par de saxos soprano
y alto, todos alumnos de Filottete, a quienes les hacía
tocar UNÍSONO el si bemol medio del clarinete (que se
digita con los agujeros todos destapados más la llave
del la y el portavoz). No se puede uno imaginar lo que era eso,
se parecía al
sonido en un aeropuerto ventoso. Esto me horrorizó y
nunca más regresé a lo de Martorella.
¿Y
Spátola?
Creo
que Spátola, para su época en el Colón,
debe de haber sido un clarinetista por encima de lo común,
pero no creo que hoy resista comparación, es uno de los
tantos mitos, para mi entender, que se han forjado en este país.
Martorella, en su buen momento, quiso "modernizarse", fue el
primero que tocó en la Argentina con boquilla de ebonita,
todo un desafío a los demás. Era un buen profesional,
como alguna vieja grabación lo prueba. Seguramente Spatola
tenía, a su favor un sonido más pleno o redondo,
pero... ¡cuánto me gustaría que los escuchen
AHORA!. Atención: No quiero disminuir las cualidades
de estos viejos pioneros, seguro que fueron importantes en su
época, e influenciaron positivamente al desarrollo del
clarinete en nuestro país. Simplemente quiero "desmitificar"
un poco la situación , ¡no eran ni Marthas Argerich
ni Danieles Barenboim, seguro!
¿Era
igual en otros instrumentos?
Hubo
en esa época, sí, tal vez un poco posterior, algunos
grandes artistas tales como los oboístas Pedro Di Gregorio,
Alfredo Perona, y el flautista Alfredo Ianelli, que sí,
en mi opinión, eran del nivel internacional actual. Ellos
quedaron para siempre grabados en mi memoria.
¿Luego
lo conoció al Mtro. Frogioni?
Un
poco desorientado (seguía con Spatola), y MUY alejado
del ambiente musical, porque en mi familia nadie sabía
nada del tema, leí en el diario que un tal Mariano Frogioni
iba a tocar el Mozart en la Facultad de Derecho con Jean Fournet,
el excelente director Francés.
Nunca
me olvidaré de mi "investigación": yo estaba buscando
"algo" parecido a lo que había conocido en Francia el
año anterior, alguien con precisión, brillantez,
plenitud de sonido y buena afinación y stacatto, y Frogioni
reunía con las máximas calificaciones estos requisitos,
tocó magistralmente, y yo al día siguiente averigüé
su teléfono y lo estaba llamando para tomar clases con
él.
¿Cómo
fue ese encuentro?
Le
expliqué mi situación, y él me parece que
se asombró un poco de que había estado en Francia,
y de mi independencia en querer abandonar a Spatola, cosa "prohibida"
en aquellos tiempos. De eso me doy cuenta ahora, porque en esa
época, al no ser del "ambiente", y acostumbrado por mi
educación a ser independiente, me resultaba totalmente
normal.
¿Cómo
le resultaron las clases con Frogioni?
Sumamente
interesantes. En ese momento creo que era su único alumno
(y el primero). El sonido de Mariano era magnífico, centrado,
con brillo. En retrospectiva puedo asegurar que era un sonido
de tipo "internacional", que todos los clarinetistas del mundo
podían apreciarle. Era, en esa época, suplente
de solista en la Orquesta Sinfónica Nacional, dónde
el solista era Cósimo Pomarico, otro grande de aquella
época. Tanto Pomarico como Frogioni estaban MUY alejados
en cuanto a "sonido" y excelencia de lo que era el "Establishment"
clarinetístico argentino.
¿Tocaban
con boquillas de cristal?
Tanto
Pomarico como Frogioni lo hacían, cosa universal de aquella
época en Italia, y en la Argentina, y sonaban muy bien.
Se creó todo un tonto antagonismo entre cristal y ebonita,
que hoy es olvidado, porque casi NO existen en el mercado las
boquillas de cristal, salvo alguna que fabrican los sucesores
de Pomarico en Italia. Creo que anteriormente, al ser usada
más la boquilla de cristal, los fabricantes de ella conocían
muchos "secretos" de fabricación que hoy desgraciadamente
se han perdido.
La
fabricación, en ebonita, es mucho más sencilla,
pues la boquilla se talla a medidas exactas.
La
de cristal se "moldeaba" en caliente y era difícil mantener
las medidas internas de la cámara, las variantes eran
muy difíciles de controlar. Sin embargo, los antiguos
artesanos, conocían bien cómo trabajar el cristal,
y puedo afirmar, que algunas eran muy buenas. No encuentro hoy
en el mercado nada que se les parezca.
¿Puede
contarnos algo sobre Pomárico?
Pomarico
vino a la Argentina desde Italia después de la guerra
y su escuela era la buena escuela "Italiana" y no la deformación
de esta que se había impuesto aquí. Por suerte
la influencia de estos dos excelentes clarinetistas permeó
la situación, y hoy, en la Argentina nuestra "escuela"
(más bien manera de tocar) viene de "ese lado" y no del
"otro".
¿Quiénes eran, en Argentina, otros clarinetistas
destacados (o famosos) en sus épocas de estudiante, además
de los que ya mencionó? ¿Alguno de ellos influyó
en su formación?
Daniel Sckozdopole, Julio Rizzo, Carbone,
Osvaldo y Pepe Barrios, Ramón Gonzalez, Victorino Sierra,
Juan Travnik y Julio Sánchez (de la OFBA).
Mis
ex colegas de la Filarmónica, Ramón González
y Julio Sánchez, eran clarinetistas perfectos en cuánto
a lectura, transporte, etc. Me acuerdo mucho de González:
lo conocí tocando yo de segundo clarinete en La Valse,
de Ravel. Tocaba todo con el "Full Boehm", sin ningún
problema, con una facilidad asombrosa. Creo que eso se ha perdido
hoy, esa ductilidad y rapidez en el transporte. Se toca con
los 2 clarinetes La y Sib. En aquellas épocas era muy
común que TODA la orquesta transportara 3 tonos para
abajo, para acomodarse a algún cantante (¡!)
Pero,
por lo que cuenta hasta ahora, su preferido parecía ser
Frogioni...
Por
supuesto! Fue el único de todos estos que tuvo una neta
influencia en mi formación, aunque también tengo
que mencionar especialmente a Juan Travnik, que me "abrió"
la mente con sus grabaciones de grandes clarinetistas en 78
rpm, que actualmente poseo (se las compré a su viuda,
luego del fallecimiento temprano de Juan).
Resumiendo
hasta ahora... Comienzos con el clarinete en Buenos Aires, luego
el primer viaje a Europa, de casi un año, luego vuelve
a Buenos Aires, conoce a Frogioni, retoma las clases con Spatola,
"flirtea" con Martorella, se queda con Frogioni....
Exactamente.
Es ahí que decido dedicarme al clarinete y gano una beca
del Gobierno Francés para volver a Francia. Entro entonces
al Conservatorio de París, donde tengo de profesor a
Delecluse (que ya había sido mi maestro en el viaje anterior),
y hacia el fin de mi beca en Francia (1961) conozco a Deplus
y tomo clases con él.
¿Cómo
fue lo de Deplus?
Mi
natural inquietud de "buscar" algo nuevo, y luego de ir a muchos
conciertos durante mi estadía en Francia (escuche a Lancelot,
Etienne y a Deplus, entre muchos) me llevó a contactarme
con él, cosa de la cual se enteró Delecluse, y
por la cual él tuvo un serio disgusto conmigo, cosa totalmente
injustificada, a mi criterio. Creo que el alumno tiene que investigar
a fondo TODAS las posibilidades, los profesores deben incluso
fomentar esto, para que los estudiantes sean libres de elegir
bien su ruta, cosa que de todos modos, todos hacemos, si tenemos
un poco de imaginación e independencia.
¿Podría
explicar qué significaba, en términos clarinetísticos,
esta oposición "Deplus vs. Delecluse"?
En
esa época Delecluse, mi profesor, reinaba supremo, y
ejercía una influencia del tipo que ejerció Spatola
en su época en Bs. As. Deplus era algo "nuevo", tenía
un sonido límpido, centrado y bastante oscuro pero no
opaco, totalmente distinto al de Delecluse, que era sumamente
brillante. Con los años la tendencia hacia una oscuridad
en el sonido de Deplus se fue acentuando, pero en esa época,
en la cual TODOS usaban la Vandoren 5RV, Deplus tenía
una sonoridad muy hermosa, aparte de una técnica perfecta
y una musicalidad irreprochable. Con mi natural independencia
y "osadía" decidí acercarme a el para tomar algunas
clases "en secreto" de mis actividades en el Conservatorio de
París.
¿Y
cómo resultó ésto?
Fue
sumamente buena esta experiencia, pues pude redondear mi sonoridad,
que se había "agresivizado" bastante con el estilo de
Delecluse. En retrospectiva, debo admitir que Delecluse era
un enorme virtuoso y gran técnico, y muy "artista", muy
expresivo y temperamental, pero con una sonoridad un tanto "apretada"
y con un vibrato intenso y rápido de garganta. Como "escuela"
era mejor seguir a Deplus, que volvió a colocar a la
escuela Francesa del clarinete en un nivel totalmente aceptable
en la comunidad internacional, pero Delecluse fue un GRANDE
también. Su método de trabajar las escalas, memorizar
y transportar todo, y su enorme "presión" sobre los alumnos,
para llegar a la perfección, es algo que me influencia
hasta el día de hoy.
¿Y
los clarinetistas anteriores a Delecluse?
Antes
de Delecluse hubo una escuela también excelente: Cahuzac,
Hamelin , Lefevre, etc., con sonoridades "plenas" y robustas.
A Cahuzac lo escuché, como a los 74 años de edad,
interpretar magistralmente, en París el Concierto de
Milhaud. Su sonoridad tenía TODO lo que se puede pedir,
redondez, sin opacidad, brillo sin agresividad, etc., etc.
¿Quienes
son los "continuadores" actuales de esa "escuela",
en Francia?
Esta
tendencia la continúan hoy, Meyer, Moragues, Arrignon,
Cuper y otros.
Siguiendo
con su historia... se queda en París hasta fines de 1961...
Sí.
En ese momento regreso a Bs. As. y retomo las clases con Mariano
Frogioni y egreso también del Instituto del Colón
(ahí tomé alguna clase con Travnik y Barrios)
De
nuevo Frogioni...
Sí. Solía "analizar" cuidadosamente
a Frogioni para "sacarle" información. A veces simplemente
le pedía que "toque" éste o tal otro pasaje. La
imitación del maestro es, para mí, la mejor manera
de aprender.
Tengo
entendido que también tomó clases con León
Russianoff. ¿Puede contarnos algo al respecto?
Tomé
3 o 4 clases con León, ya en mi plenitud como profesional,
a los 38 o 39 años de edad, así que esto era bastante
distinto a tomar clases siendo muy joven. Aún así
fue para mí una experiencia muy importante. Trabajé
el Nielsen, que luego toqué 3 veces en mi vida y las
Variaciones de Rossini específicamente.
¿Qué
piensa sobre el Método de Clarinete de Leon Russianoff?
Es
formidable, y resume varias de sus ideas. Él aplicó
este sistema en sus clases conmigo y me ayudó enormemente
en "clarificar" y ordenar varios pasajes muy difíciles
de estas obras. Con su sistema de "razonar" - "ordenar" - "concientizar
para luego desconcientizar" cada cosa, hizo que se me facilitaran
varias dificultades. Recomiendo totalmente su Método.
¿Considera
que Ud. también ha ejercido alguna influencia sobre los
clarinetistas argentinos posteriores?
Creo,
modestamente, que mi influencia también fue útil,
pues mis experiencias en Francia e Inglaterra contribuyeron
a influenciar a otros jóvenes clarinetistas. Pero, al
dedicarme muy poco a la enseñanza, la cosa fue más
por imitación que por transmisión directa. Aunque
el asunto de las escalas, etc. fue transmitido a otros por varios
de los excelentes alumnos que tuve.
¿Puede
hablarnos de Ud. como docente?
He
enseñado bastante poco. Creo más en el alumno
que el maestro, y además nunca me interesó la
enseñanza para el amateur o los Conservatorios. Al tener
esta postura solo acepté alumnos que tenían muy
buenas condiciones, y que hubiesen tocado muy bien sin mi ayuda.
Lo único que puedo adjudicarme es haberles acelerado
un poco el camino, pero nada más. Tuve de alumnos a prácticamente
casi todos los que hoy en día son figuras importantes,
desde Luis Rossi hasta Mariano Rey, con casi todos los "otros"
entremedio.
Casi
todos estos "alumnos" lo fueron durante 2 o 3 mini-clases
(como decía antes, no me dediqué a la enseñanza
propiamente dicha, que sería la de "formar"
al alumno desde sus comienzos, esto casi nunca lo he hecho)
o durante alguna Master Class dictada por mí. Creo que
este tipo de eventos o mini-clases son las que pueden ayudar
enormemente al futuro clarinetista profesional, o al mismo profesional.
La díficil tarea de "iniciar" a un alumno es
sumamente importante, y quiero dejar aclarado que esto lo he
hecho solamente tal vez en 1 o 2 oportunidades en mi vida, y
por escasísimo tiempo.
Puedo
ASEGURAR, que todos los mejores, llegaron a dónde están
por mérito propio y no por mi ayuda, que sí, tal
vez les hizo ganar un poco de tiempo, pero nada más.
¿En
qué consistían sus clases?
La
insistencia ABSOLUTA en la perfección, una mezcla de
las "escalas", que aprendí de Delecluse, más el
análisis de cada cosa que se hacía, haciendo mucho
hincapié en un sonido puro, limpio, lleno. El correcto
uso de la lengua en los staccatti o detachés es para
mi FUNDAMENTAL, la BASE de todo. Si esto falla, lo demás
no servirá de nada. No me explayo en este tema, pero
sería interesante hablar sobre esto en alguna otra ocasión.
También. por supuesto, la musicalidad. Siempre traté
de que cada lección fuese inspiradora musicalmente para
el alumno.
¿Con
qué material trabajaba?
Los
métodos Klosé, los estudios de Rose (los 32 Estudios
son imprescindibles), los de Jeanjean (esto fue un legado de
Spátola), el Cavallini son mis favoritos. La complementación
con obras del repertorio y extractos orquestales es imprescindible
para una formación completa. Una mezcla del repertorio
Francés, Italiano y Alemán. Son las tres fuentes
principales del estudio del clarinete.
También
las transcripciones de las obras de Bach, Paganini, etc. son
importantes para desarrollar la musicalidad y perfección
técnica del músico.
Los
"solos de concurso" franceses y las obras de repertorio
con piano son también imprescindibles, así como
el conocimiento perfecto de los grandes conciertos (Mozart,
Weber, Spohr, Nielsen, Copland, etc.)
Y
el Método de Rusianoff que ya mencionó anteriormente...
¡Por
supuesto!. Es una compilación extraordinaria de lo arriba
mencionado, puesto totalmente "al día" y complementado
por consejos novedosos y perfeccionados.
¿Qué
opina del Método Magnani (revisado y adaptado por F.
Martorella, Edición Ricordi Americana), tan popular en
Argentina?
El
Magnani ORIGINAL fue editado por LEDUC, y difiere bastante del
editado por RICORDI. Este último contiene un montón
de duos transcriptos por Martorella de Bach y Mozart bastante
lindos. El de Magnani tenía los duos del autor. Martorella,
además agregó obras de la literatura. En realidad,
la versión de Martorella sería óptima si
hubiese dejado los duos de Magnani que eran buenos.
El método es antiguo y, por supuesto, muy difícil
para usarlo tal como es hoy en día, pero en mis épocas
era eso o el Klosé.
Por
favor háblenos de las diferencias que Ud. encuentra en
la enseñanza de música en general, o del clarinete
en particular, entre nuestro país y aquellos otros que
Ud. conoce (Francia, Estados Unidos, etc.)
No
puedo hablar mucho de esto, puesto que enseñé
muy poco en la Argentina, y no conozco como enseñan mis
colegas. Pero creo que en los países más desarrollados
todo está más "establecido" o "esterotipeado",
no hay dudas que las cosas deben hacerse según "las reglas".
Aquí
todo es más caótico. En mi época se aplicaban
algunas cosas buenas y otra absurdas. Pero, con el tiempo, creo
que aquí también estamos en el buen camino, y
lo prueba la excelente "camada" de nuevos clarinetistas.
¿Qué
nivel musical encuentra en este país, comparándolo
con el del resto del mundo?
Creo
que estamos mucho mejor que antes, y en un buen nivel, aunque
aun lejos de la excelencia que se encuentra en los países
de punta. Sin embargo el "talento" individual aquí es
enorme, y hay clarinetistas que están "a la par" de los
mejores. No muchos, pero hay. El problema es "la masa": no llega
al nivel de los estudiantes o ejecutantes "medios" de los países
de punta. Esto espero que no ésto no ofenda a nadie.
Por otra parte el nivel de casi TODO lo que se hace en la Argentina
está bastante lejos. Mejor admitirlo, para mejorar y
progresar que ignorarlo. Cabe mencionar que esto es para lo
GENERAL, ya que en lo individual hay enormes artistas, científicos,
deportistas, etc. argentinos reconocidos mundialmente. Ya llegaremos,
dentro de no mucho, a mejorar "lo medio", creo.
¿Se
puede hablar de una "escuela Argentina" de clarinete?
En
realidad NO existe una escuela Argentina del clarinete, solamente
hay 2 grandes la Alemana y la Francesa, TODAS las demás
son vertientes o mezclas de estas 2.
¿Podría
por favor decirnos cuáles son las diferencias entre esas
dos escuelas?
En
Francia Klosé toma al clarinete de 13 llaves de Muller
y lo modifica totalmente con su creación: el sistema
Klosé, mal llamado Boehm de 17 llaves, cámara
cilíndrica hasta el sol grave y conificada a partir de
allí. Boquilla y cañas son modificadas para adaptarse
a este nuevo instrumento, más "abierto" menos
compacto que el alemán de naturaleza, pero "modificable"
con boquillas y cañas para asemejarse al otro, aunque
no es lo mismo. Esto da orígen a la Escuela francesa,
que adapta todo a lo que es el sistema Klosé. TODAS las
otras mal llamadas "escuelas" son adaptaciones de
estas 2 al uso y costumbre de cada cultura.
¿Por
qué piensa que se impuso el sistema Klosé?
El
Klosé se ha impuesto al Muller (luego Oehler) en casi
todo el mundo por su fabricación más sencilla
y la eliminación de digitaciones complicadas, sobre todo
en el fa central, do agudo y las llaves de los meñiques,
pero el Oehler, para mí tiene una neta superioridad en
lo parejo y redondo de su sonoridad, aunque se puede lograr
"casi" esto con nuestro amado Klosé Boehm con
boquillas, cañas, estudio, etc.
¿Y
qué nos dice de las denominadas Escuelas Italiana, Inglesa,
etc.?
Las, para mí, MAL LLAMADAS "Escuelas"
de otros países (Italia, Inglaterra, etc), son pequeñas
adaptaciones de las originales alemana o francesa. Prueba de
todo esto es que hoy en día en que todo se ha "globalizado"
es muy difícil reconocer si alguién es Inglés,
Ruso o Argentino, pero SÍ se puede dar uno cuenta (y
no tan facilmente) si se toca con un clarinete sistema Klosé
o Oehler.
¿Qué
consejos o sugerencias le puede dar a los jóvenes estudiantes
de música?
Que
sean independientes, busquen por todos lados influencias, que
escuchen a todos, que sean abiertos y libres, pero también
constantes, metódicos y trabajadores. Y no dispersarse.
Esto parece contradictorio con lo arriba sugerido, pero es posible.
Por
favor cuéntenos sobre su trabajo en orquestas sinfónicas.
Siempre
me encantó tocar en ellas. Mi primera experiencia fue
en la de Avellaneda, donde fui segundo clarinete de nada menos
que del conocido compositor ex clarinetista Salvador Ranieri.
Durante mi estadía estudiantil en Europa, formé
parte de varias pequeñas orquestas, la de la Fondation
de Mónaco, entre otras. Al volver a la Argentina estuve
en de Radio Nacional, Amigos de la Música, mientras entré
en la Banda Municipal (requinto x casi 2 años.)
Una
muy buena oferta de la Orquesta Sinfónica Nacional del
Perú me convirtió en primer clarinete allí
por 2 años (tenía entonces 24). Al volver a la
Argentina ingresé en la Orquesta Sinfónica Nacional
(como clarinete bajo) y desde el año 1971 que estoy en
la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, donde ingresé
como requinto hasta llegar al lugar de primer clarinete. De
más está decir que toqué en infinidad de
orquestas de ocasión, además de haber hecho algunas
actuaciones con la Estable del Teatró Colón. ¡Toda
una vida en orquestas sinfónicas!
¿Considera
importante el trabajo en orquesta para un clarinetista clásico?
Creo
que "la orquesta" es EL lugar para un clarinetista clásico,
ahí uno puede desarrollar sonido, experiencia, y gozar
de las obras más importantes del repertorio, que NO se
pueden tocar fuera de una orquesta. Es imposible saber lo que
es hacer las Danzas de Galanta, Scheherezade, Pinos de Roma,
las sinfonías de Beethoven, Brahms, Mahler, etc. etc.
sin haberlas tocado "ahí", en ese lugar. Tuve la fortuna
de hacerlo, y aún lo sigo haciendo. No se puede "explicar"
este placer enorme que es el de tener que "decir" una parte
importante del discurso de un gran compositor.
NO
es fácil el tener que afrontar un difícil solo
dentro de la Orquesta, sea uno "virtuoso" tipo las Variaciones
Concertantes de Ginastera, o el solo de la "Inconclusa" de Schubert,
casi más difícil, para mí, este último.
pero es un placer indescriptible poder hacerlo más o
menos bien.
Ud.
se ha dedicado también bastante a la música de
cámara.
Muchísimo.
Creo haber cubierto la gran mayoría de las obras importantes
del repertorio. Este placer es idéntico, aunque distinto
al de solista en la orquesta, aunque parezca contradictorio.
Es idéntico en placer y distinto en la independencia
que uno tiene al hacer una obra de cámara, donde uno
pone más "lo suyo"
¿Puede
contarnos alguna(s) experiencia(s) particular como profesional
que recuerde con particular agrado?
Mi
postura es la de NO hacerse el "autobombo". Otros
son los que deben o no admirarte. Es bueno tener una "autoestima
sana", pero encuentro bastante desagradable mencionar "loas"
recibidas. Trataré de contestar esta pregunta sin caer
en eso.
Recuerdo
con especial agrado alguna que otra versión del Mozart
de las 15 o más que hice en mi carrera y algún
que otro Concierto ejecutado o estrenado por mí (recuerdo
en particular una interesante obra de Alemann "Encuentros"
que me dió mucho placer, ejecuciones de solos en la Orquesta,
algún que otro concierto de cámara o recital con
piano o cuarteto o trio con cuerdas, tendría que hacer
una lista muy larga. Debo mencionar que la "Rapsodie"
de Debussy, obra que ejecuté muchísimo, y logré
"entender" bastante me deparó enormes satisfacciones.
¿Y alguna experiencia que desearía no
haber vivido? (¡sin nombres, si así lo desea!)
Lo mismo que arriba, pero de conciertos, solos
o recitales de los cuales NO estuve conforme, aclaro que soy
bastante inconformista, esta lista sería más larga
aún...
Nos
ha llamado la atención su uso del vibrato, algo poco
común en los clarinetistas "clásicos" argentinos.
Ésto
nació con los discos de 78 rpm que me hizo conocer mi
viejo amigo y colega Juan Travnik (desgraciadamente fallecido
hace mucho tiempo). Él fue profesor de Luis Rossi también,
luego yo le dí a Luis unas pocas clases (sobre todo lo
de las "escalas"), pero hubo una afinidad immediata en nuestro
gusto por el estilo "inglés"
Travnik
me introdujo a Reginald Kell (entre otros), y Kell fue para
mí una experiencia que me ha durado toda la vida.
¿Le
gustaría hablar un poco sobre Kell?
Kell
fue uno de los primeros clarinetistas que tocaba perfectamente
afinado, era muy musical y usaba "vibrato". Fue mi modelo, a
partir de mis 22 años. Alcancé a intercambiar
mucha correspondencia con él, toqué con una boquilla
"Reginald Kell" por muchos años, y me mostró,
para mí, "el camino" a seguir: olvidar un poco "la tradición"
y largarse a hacer música.
Con
los años también aprecié enormemente a
otros ingleses como Jack Brymer y Gervase de Peyer, a los cuales
también tuve el enorme placer de conocer personalmente.
Posteriormente, aprendí a apreciar a todos los buenos
clarinetistas de todo tipo, los que hacen y los que no hacen
vibrato. Actualmente trato de no hacer vibrato en muchas obras
sinfónicas o de cámara, pero creo que no tengo
demasiado éxito. es algo para mí bastante subconsciente
y a veces, no apropiado para ciertas obras, lo reconozco.
¿Alguna
vez ejecutó música popular?
Solamente
hasta los 17 años, hice intentos de tocar algo de Jazz
New Orleáns, sin demasiado éxito.
Sí
he tocado en conciertos con Mariano Mores, Piazzolla, Lalo Schifrin,
etc., pero siempre en un marco "sinfónico"
Ud.
ha ido cambiando de "equipamiento" con el paso de los años.
¿Podría hablarnos un poco de sus búsquedas
y conclusiones en ese sentido?
Comencé,
como dije, con el Selmer "completo" y la boquilla de cristal,
luego pasé al Selmer sin el Mib grave y la Vandoren 5RV,
a mi regreso de Francia adopté el Buffet Crampon.
Luego
de pocos años, y ante la creencia de que Kell tocaba
con un clarinete Boosey and Hawkes, me conseguí un par
de ellos, modelo 1010, de cámara más grande que
los normales.
El
instrumento que usaban Brymer, De Peyer...
¡Y
el de muchos de los grandes clarinetistas ingleses de los años
60 al 80!. Kell nunca TOCÓ CON UN Boosey, sino con un
instrumento Martell o copia de este fabricado por Boosey de
cámara un poco más chica, si hubiese sabido esto
hubiese rastreado este instrumento, que se dejó de fabricar
hacia 1925 (¡!). El Boosey me duró unos 20 años
y me deparó toda clase de satisfacciones, aún
los conservo, a veces los pruebo y, francamente no sé
por qué cambié de vuelta al Buffet. Seguramente
por su sonido más centrado y parejo, rendidor en la orquesta.
Pero la "libertad" que me dio el viejo 1010 no la obtuve, creo
jamás con los otros instrumentos. De todos modos pienso
que los cambios de este tipo pueden ser buenos, para "abrir"
el cerebro a otras maneras de tocar, aunque en el fondo "nuevo
instrumento: viejo sonido de siempre, luego de un tiempo". Luis
Rossi, compartió conmigo toda esta admiración
por lo "inglés", que luego plasmó en la fabricación
de sus excelentes instrumentos.
Entonces...
Kell, Brymer...
En
realidad me gustan todos los clarinetistas buenos, que han tocado
con diversas marcas o tipos de instrumentos, estoy plenamente
abierto a TODO. Pero mis modelos fueron Kell y Brymer, después
aprecié enormemente a Cahuzac , cuyo sonido fue incomparable,
y también a Leister , por supuesto.
¿qué
es lo más usado en esta época?
Ahora
hay un poco más de variedad (no mucha). Se usan los R13,
RC y algunos Rossis casi con exclusividad, otras marcas NO EXISTEN
entre los profesionales. Son MUY pocos los que se salen de estas
tres opciones. Excelentes, por cierto.
¿Y
en cuanto a boquillas?
Parece
ser que las únicas son la B40 13 (de la cual soy el responsable,
al haber ayudado a Vandoren en su desarrollo) o la B45. Puedo
asegurar que hay varias otras muy buenas también que
aconsejaría probar. Las B40 o B45 son excelentes, pero
son consideradas boquillas de abertura grande (abierta.) Se
puede lograr muy buenos resultados con boquillas de pequeña
apertura y tabla "larga" 1,03 mm x 36 o más mm, sonido
compacto y oscuro pero no opaco, mientras se usen las cañas
adecuadas. Pero casi nadie, en la Argentina usa este tipo de
combinación. Creo que "se la pierden", es algo que vale
la pena investigar.
¿Con
qué está tocando Ud. actualmente?
Tras
ser despojado de mis Buffets por ladrones que entraron en mi
hogar, estoy tocando desde hace unos 10 años con un Wurlitzer
Reform Boehm y una boquilla Heinz Viotto. Actualmente mis actividades
clarinetísticas se concentran casi exclusivamente en
mi trabajo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
Estoy muy satisfecho con este instrumento que, creo, cerrará
mi "ciclo". Mi entusiasmo por seguir tocando ha decaído
enormemente en comparación a lo que era antes, así
que no sé que hubiese pasado si hubiese tocado el Wurlitzer
en mi época de plenitud. Aprecio también enormemente
el sonido que dan los instrumentos de sistema alemán,
tienen algo de redondo muy profundo y compacto, que me parece
solo dan esos instrumentos.
¿Cuál
es su experiencia con los clarinetistas argentinos, en su rol
de proveedor de clarinetes e implementos? ¿Son muy exigentes?
¿Encuentra muchos prejuicios? ¿Tienen una idea
muy definida de los que buscan?
En
general son sumamente influenciables. En la época "antigua"
tocaban con el Selmer completo, casi todos. Luego se impuso
el Buffet. Yo logré que muchos de mi época usaran
el Boosey 1010, y al cambiar al Buffet R13 muchos lo adoptaron.
De
sus palabras anteriores se deduciría que es cierto lo
que se dice: "Martín Tow convence a todo el mundo:
cuando él usaba Boosey todos se pasaron a Boosey, luego
se cambió a Buffet, comenzó incluso a venderlos,
y todos se pasaron a Buffet..." . Tiene Ud. fama de ser
muy convincente... y eso, sumado a que los clarinetistas argentinos
somos sumamente influenciables... :-)
En
el último párrafo está la respuesta: los
argentinos somos sumamente influenciables, y no solemos pensar
por nosotros mismos, sino "copiar" lo que está
en boga.
El que muchos hayan tocado lo que YO tocaba
durante esas antiguas épocas (1970 a l1985) se debe,
pura y exclusivamente, a que durante ese período yo estaba
sumamente "enchufado" y en el "candelero",
tenía una enormidad de trabajo, tocaba por todos lados
y era un "modelo" a seguir. Al decrecer mi actividad
solística (por decisión propia) se volvió
a buscar otros "modelos", aunque creo definitivamente
que el Buffet R13 fue una neta influencia de mi parte.
De
todos modos, en retrospectiva, creo que este modelo el R13,
es el que tiene cualidades enormes, por
algo se usa mucho en todo el mundo. No es tan afinado como otros,
ni tan perfecto, pero su
flexibilidad y ductilidad para "la adaptación"
hacen del R13 un instrumento al cual uno puede moldear "su"
sonoridad.
Lo mismo ocurría, en mi opinión con el Boosey
1010, era sumamente dúctil, imperfecto, pero moldeable
al extremo.
O
sea...
Mi idea es que cada uno tendría que
usar lo que le guste o le parezca mejor, que pruebe, experimente,
y NO siga al "Maestro" que tenga después de
los 18 años o 5 o 6 años de estudio. ¡Hay
que crecer, independizarse!
Lo mismo con boquillas, cañas o lo
que sea, si tocando patas para arriba están más
cómodos, ¡háganlo así! Al principio
es bueno (y necesario) copiar, imitar, pero con los años
hay que destetarse y hacer lo "tuyo" no seguir siendo
hijo del otro.
¿Cuáles
son sus ocupaciones actuales?
Hace
ya unos 20 años que dejé bastante el clarinete
(salvo mi trabajo en la Orquesta Filarmónica de Bs. As
y algún ocasional concierto) para dedicarme de más
en más al comercio de artículos musicales. También
fui esencial para el desarrollo del cultivo de materia prima,
para la fabricación de las cañas y exportación,
en Mendoza, actividad que dejé en 1993, era sumamente
complicado, tener que trabajar en Buenos Aires, viajar a Mendoza,
etc.
Soy
representante de las más afamadas firmas de instrumentos
y accesorios de clarinete y saxofón. Estos contactos
datan de mis días de estudiante en Francia. Me han permitido
influenciar y propagar estas marcas, tan importantes en toda
Sudamérica. Actualmente, debido a los graves problemas
económicos y de devaluación de nuestra moneda,
esta actividad está MUY deteriorada y estoy tratando
de desarrollar algunos accesorios para la exportación,
espero tener éxito.
¿Algunas
palabras finales?
Concluiría
diciendo que NO aconsejo a nadie "dispersarse" en tantas cosas
como las que yo he hecho. Al final uno no termina haciendo nada
perfectamente bien. Aunque reconozco haber tenido bastante éxito,
por lo cuál estoy sumamente agradecido al destino, el
stress sufrido por tantas actividades ha hecho sus estragos
en mi salud mental y corporal (¡!)
Sin
embargo, el haber estado en contacto con tantos artistas y personas
interesantes, y mi contacto personal con la música, me
ha enriquecido enormemente como persona. Estoy sumamente agradecido
de todo esto.
Buenos
Aires, Diciembre de 2003