ENTREVISTA
¿Cuál fue
su motivación para empezar con la música?
Según
me dijo mi madre, no sabía yo hablar y, sin embargo ya
cantaba. Ella tiene fotos de mí, entonces yo de unos tres
años de edad, donde estoy “tocando el bandoneón”
(fingiendo con una lata rectangular) mientras dos tías
mías bailaban. Siempre he amado la música. Recuerdo
que un tío político tocaba saxo y clarinete profesionalmente…bueno,
para mí era una gloria escucharlo "en vivo y en directo"
en cada fiesta familiar en las cuales él solía tocar
algunos temas populares. Supongo que por esas motivaciones hice
que una prima me anotara en el conservatorio de música
a los diez años. Voy a decir, o mejor dicho a confesar
algo muy gracioso: en ese entonces, no me pregunten porqué,
estaba yo enamorado de la trompeta. Me fascinaba ver y escuchar
tocar la trompeta. Creyendo que ésta era como el clarín,
pero con el agregado de los tres pistones, erróneamente
llegué a pensar que se llamaba clarinete. Recuerden que
eso fue en 1946 y tenía yo unos diez años. Además
no había consultado ni hablado con nadie pues ese deseo
lo mantenía en secreto. Durante ese año no tuve
el clarinete, sólo estudiábamos teoría, solfeo
y otras materias. Como en ese establecimiento nos proveían
los instrumentos para practicar a diario (…sí, íbamos
todas las tardes al conservatorio), al año siguiente cuando
me ”presentan” el palito negro (léase clarinete)
yo quedé muy sorprendido. Pregunté qué era
eso y me respondieron que era un clarinete y que ello era lo que
había yo pedido. Como en esa época no había
la disciplina laxa de hoy día me lo tuve que “tragar”…moraleja:
soy clarinetista por desconocimiento, en esos momentos, de los
apropiados nombres de los instrumentos.
¿Qué
siente sobre la música ahora, y cuáles son sus objetivos,
en oposición a lo que sentía cuando estaba comenzando
sus estudios y desarrollándose como músico?
En realidad,
no han cambiado mucho mis objetivos. Desde muy chico, teniendo
once o doce años, desde que mi viejo me trajo un disco
de Benny Goodman, me sentí atrapado por el jazz. Me confieso
jazz adicto. Por supuesto que al estudiar seriamente el clarinete
conocí la música “clásica” y
aprendí a disfrutarla. Por otro lado, quiero aclarar que
fui escuchando todo tipo de música y me gusta todo aquello
que esté bien hecho y que me agrade. Soy ecléctico
y no me encierro en una celda. ¿Que siento sobre la música
ahora? Bueno, como en todas las épocas hay cosas buenas
y de las otras. Lo que percibo es que las artes van siendo influenciadas
en algún sentido de la manera como se comporta la sociedad.
Ésta es muy tecnológica y agresiva hoy día,
de modo que hay tendencia a la cibernética y a la agresividad.
Eso se nota en el cine, en la televisión y en toda manifestación
social: antes te robaban, hoy te roban y te agreden.
¿Puede contarnos
alguna(s) experiencia(s) particular como profesional que recuerde
con agrado?
Bien, afortunadamente
son muchas. Apenas a los dos años de haber llegado a Buenos
Aires (allá por el año 1956 o 1957) estaba yo trabajando
con Eddie Pequenino en una “extinta” confitería
(Cabildo era su nombre) cuando apareció José Correale
(baterista el hombre) y me preguntó si quería tocar
una semana en el cine Ópera con Edith Piaf…y yo le
pregunté: “¿Cuánto tengo que pagar?...
¿se imaginan un chico de 21 años trabajando con
tremenda figura?. Tuve mucha suerte, me pidió un día
el “Gato” Barbieri, más o menos en esa misma
época, que le hiciera un reemplazo como primer alto en
la orq. de Lalo Schiffrin, quien estaba trabajando en radio Splendid.
Este no me conocía y no me miró con buenos ojos,
me preguntó quien me mandaba de cambio y no dijo nada.
Yo toqué, sin ensayo previo. No cometí errores y
cuando terminó la audición me dijo que cada vez
que Barbieri no pudiera concurrir me pidiese que yo lo reemplazara.
¡Qué satisfacción!...
Tengo muchísimas
más, pero créanme que no deseo alardear de nada.
Por eso quiero que lean un libro que voy a escribir, eso sí:
le he pedido a mi mujer que lo publique después de mi muerte. Como
íntimas satisfacciones puedo mencionar el hecho de haber
trabajado con grandes artistas de aquí y de allá
(o sea USA y Europa)
En cuanto a
las experiencias digo que aprendí mucho de mis colegas
mayores. En ese entonces yo era muy joven y creo haber aprovechado
todo lo que ellos me brindaron. Repito: tuve mucha suerte. Ahora
lamentablemente no existen grupos u orquestas que toquen todos
los días. Ello era una escuela en vivo y en directo.
¿Y alguna experiencia
que desearía no haber vivido? (¡sin nombres, si así
lo desea!)
Hay bastantes,
no todas son flores. He lamentado haber tenido que trabajar a
veces con músicos y/o cantantes menos que mediocres. Ya
dije que lo sabrán cuando mi mujer edite mis memorias.
¿Quiénes
son sus músicos favoritos? (en general, y con el saxo y
clarinete)
Varios, soy
muy ecléctico!
En el jazz ,
clarinetistas que siempre escucho y escuché son: Benny
Goodman, Artie Shaw, Buddy de Franco y Eddie Daniels. Me gustaban
mucho también Johnny Mince, Edmond Hall e Irving Fazola.
Entre los saxofonistas
altos, en orden cronológico: Johnny Hodges, Benny Carter,
Willie Smith, Charlie Parker, “Cannonball” Adderley,
Art Pepper, Phil Woods, Lee Konitz y Paul Desmond (sólo
por nombrar algunos, hay más en la lista)
En cuanto al
tenor, debo nombrar a Coleman Hawkins, Lester Young, Stan Getz,
Sonny Rollins, John Coltrane, Joe Henderson, Michael Brecker y
muchos otros.
En barítono son mis preferidos: Harry Carney, Serge Chaloff
y Gerry Mulligan.
Me estaba olvidando del soprano. Uno de los más grandes
fue Sydney Bechet, también supo tocar muy bien Hodges (pero
sólo durante cierto tiempo, lamentablemente)
Admiro a trompetistas
como Louis Armstrong, Roy Eldridge, Dizzy Gillespie, Miles Davis,
Clifford Brown, Freddie Hubbard, Tom Harrell y otros más.
Pianistas como Earl Hines, Teddy Wilson, Nat “King”
Cole, Mel Powell , Bud Powell, Oscar Peterson, Bill Evans, Chick
Corea, Herbie Hancock, Kenny Barron y Keith Jarrett. En fin hay
una larga lista de músicos a quienes admiro y escucho,
lamento olvidarme de algunos, no quiero ser injusto.
En el ámbito
clásico soy admirador de esos grandes clarinetistas como
Reginald Kell, Jack Brymer, Louis Cahuzack, Stanley Drucker, Karl
Leister y otros de quienes en este momento no logro recordar sus
nombres. Por ejemplo el actual solista de la Orquesta Filarmónica
de Berlín.
En el saxo clásico
alto, para mí, el más grande saxofonista del siglo
XX: Marcel Mule. Y no me olvido del incomparable Al Gallodoro.
¿Qué saxofonistas
y clarinetistas actuales le gustan?
Bien, en tenores:
Michael Brecker, Bob Mintzer, Ernie Watts, Joe Lovano y otros
de quienes no recuerdo sus nombres… no olvides que después
de los cuarenta, lo primero que se pierde es la memoria y lo otro…
¿qué era?...
En lo que respecta
al alto, nombro a Kenny Garrett y Vincent Herring. Puedo decir
que escucho poco a David Sanborn pues le reconozco ser el dueño
de una gran personalidad, pero yo pienso (es mi opinión
personal) que realmente es un músico “Pop”
y no de Jazz. No obstante debo reconocer el valor de su creación
expresiva, no hay saxos altos que en determinados momentos no
lo imiten (en todo el planeta).
Me agrada escuchar
a Nick Brignola y Ronnie Cuber en el barítono.
En cuanto al soprano,
escucho con mucho placer a Brandford Marsalis.
En clarinete
renombro a Eddie Daniels, y agrego a Ken Peplowski.
¡Me han
quedado varios en el tintero!
¿Cuáles
son las grabaciones que Ud. elegiría como sus favoritas
en cada uno de los instrumentos (saxos y clarinete)?
En saxo alto,
los solos de Charlie Parker en “Parker’s Mood”
y “Ko-Ko”, y el solo de Johnny Hodges en “All
of Me” con Duke Ellington (en vivo) en París.
En los tenores
elegiría el legendario “Body and Soul” de Coleman
Hawkins de 1939.
Incluyo los solos de John Coltrane en “Weaver of Dreams”
(con Cannonball Adderley) y por supuesto…”Giant Steps”.
En barítono
no me cansaría de escuchar a Gerry Mulligan en “A
Ballad”.
En soprano me
encanta escuchar a Sydney Bechet en “That’s a Plenty”
(Con Mugsy Spanier en corneta y, por primera vez en el jazz con
bajo y batería, sin piano…¡diez años
antes del cuarteto de Mulligan!
Tampoco olvidaré
el exquisito soprano de Johnny Hodges en “Blue Goose”(también
con Ellington)
Finalmente,
en clarinete…¡como no tener presente el “Stardust”
de Artie Shaw! y el solo de Benny Goodman en “TigerRag”
(versión del sexteto, posterior a la del trío)
¿Como surgió
la cátedra de Saxofón del Conservatorio Nacional
de Música?
La cátedra
de saxofón del Conservatorio Nacional Carlos López
Buchardo nació por iniciativa del ya fallecido maestro
Julio Fainguersch. Él me convocó y me pidió
que me hiciera cargo de dicha cátedra. Confeccioné
el programa de estudios y enseñé en el Ciclo Superior
durante casi diez años.
¿existían
antecedentes en el país?
Ya existía una cátedra
el Conservatorio Municipal Manuel de Falla (Buenos Aires).
¿Se enseña
música popular en el Conservatorio Nacional?
No sé
si ahora. Yo algo enseñé a algunos alumnos con las
anuencias de Fainguersch y Julio García Cánepa,
quien me acaba de proponer la enseñanza de improvisación
y lenguaje de jazz. Estamos analizando esta propuesta.
¿Cómo compatibiliza
la ejecución de música clásica y popular?
Bueno, hay
casos actuales como Wynton y Brandford Marsalis, quienes han recibido
una sólida formación ortodoxa. Ello les ha permitido
hacer ambos géneros exitosamente. En el pasado debemos
nombrar a Benny Goodman.
Pero hay que
aclarar que son dos estilos de ejecución diferentes en
varios aspectos. Uno debe conocer y desarrollar el estudio y la
práctica de ambos. Claro que ello demanda un gran esfuerzo.
Para dar algunos ejemplos: en el jazz casi siempre se atacan las
frases con aire (sin lengua), el vibrato es diferente; se escribe
de una manera y en realidad no se toca exactamente como está
escrito. En broma les digo a los alumnos que el jazz es como el
idioma inglés: se escribe de una manera y se lee de otra.
En fin, creo que esta pregunta amerita más desarrollo.
Como dicen muchos jóvenes: es “todo un tema”.
¡Desarrollémosla
entonces! Para los músicos “clásicos”:
¿Puede describirnos en qué consisten esas diferencias
de escritura-ejecución que menciona?
Bien, el jazz
tiene la característica, sobretodo en los temas lentos,
de tocar en tiempos ternarios. O sea que se escribe en cuatro
por cuatro pero en realidad se toca en doce por ocho o, si lo
prefieren en tresillos. Sería muy complicado escribirlo
en doce por ocho o en tresillos, de ahí que se escribe
en cuatro por cuatro.
Otra diferencia:
se acentúan el segundo y cuarto tiempo, al revés
de otros estilos de música. Se ocultan (en realidad se
las tocan con menos volumen) ciertas notas para destacar otras,
pero se escriben todas.
Las acentuaciones
en las frases de notas conjuntas, por ejemplo una escala, se acentúan
las segundas corcheas de cada tiempo. O sea que se acentúan
las partes débiles del compás.
Hay varias cosas
más, pero creo que ese sería un interesante tema
para abordar.
¿Y en cuanto al
vibrato?
Esta pregunta
amplía los conceptos anteriores. Generalmente los instrumentos
de viento han tomado ejemplos de vibrato en las cuerdas. Esto
lo han dicho grandes músicos: Marcel Mule decía
que él tomaba como modelo el vibrato de los violinistas
y chelistas.
En jazz el vibrado
suele ser por momentos irregular, a veces se comienza una nota
larga sin vibrato y sólo se vibra casi al final. Se tiende
a vibrar más rápidamente en las notas agudas y más
lentamente en las graves. Obedece en general al vibrato de los
cantantes de jazz. La expresión es muy distinta a la de
los modelos clásicos.
¿Qué otras
diferencias encuentra?
La sonoridad,
se buscan otros timbres. Esto tiene que ver con el contexto. Si
bien un buen sonido es siempre un buen sonido, lo que suele cambiar
es el color buscado. Es importante señalar que el solista
de jazz tiene mucha libertad para expresar una melodía.
¿Puede hablarnos
del equipamiento para uno y otro estilo?
Bueno, lo ideal
sería tener más o menos el mismo equipamiento…pero
es una cuestión personal que atañe a la comodidad
que pueda brindar a algunos el hecho de tocar jazz con boquillas
más abiertas y brillantes para poder tener más volumen
y diferente timbre.
También
es bueno recordar que la parte más importante de la boquilla
es la parte de atrás…o sea, el que toca.
¿Qué tipos
de boquillas recomienda?
El tema de
las boquillas da para mucho. Yo más bien creo en el individuo,
uno tiene en su cabeza un ideal de sonido y trata de conseguirlo
con el equipo que le resulte más cómodo. Es por
eso que hay tantos modelos de boquillas, cañas, accesorios
e instrumentos. El que pretende tener un sonido brillante e incisivo
buscará una boquilla de cámara más chica
que le facilite el trámite. Y así suceden las búsquedas
del equipamiento.
¿Varía esa
recomendación según el nivel y características
del ejecutante?
Yo diría
que una persona que comienza a estudiar necesita una boquilla
clásica (Selmer C o D, Vandoren A 17, A 27 o A 28) Digo
esto pues las boquillas “super shot” son como los
autos de fórmula uno: hay que ser un experto para saber
manejarlos. Cuando el ejecutante tiene ya dominio de la embocadura
buscará la que le resulte más cómoda para
sus fines. En general aconsejo no ir a los extremos. Las boquillas
demasiado abiertas o cerradas traen problemas, como decían
los antiguos griegos: la verdad está en el medio. Esto
se puede aplicar a casi todo.
¿Se puede enseñar
a improvisar?
He aquí
una buena y difícil pregunta. Es un poco relativo, depende
de las condiciones naturales de cada individuo, de la dedicación
y la constancia de la práctica diaria, de escuchar y captar
(o sea darse cuenta de) las ideas, fraseo y matices de los grandes
improvisadores. Hay que escuchar mucho a esos grandes solistas.
Obviamente es importante también tener una buena guía,
léase un buen profesor.
Hay un peligro
en la globalización de la enseñanza: el estudio
mecánico de los “patterns” (patrones) puede
hacer que la improvisación sea cibernética, …¡no
olvidemos que hay programas de computación que escriben
y componen temas!
¿En qué
consisten sus clases particulares?
Enseño
el estudio del instrumento ortodoxamente: una correcta embocadura,
una buena técnica y conocimiento de los recursos necesarios
para ello. Enfatizo el estudio y la práctica de las escalas
y arpegios en todos los tonos, tanto para tocar clásico
como para improvisar y ejecutar jazz. Comienzo con los métodos
correctos y apropiados, y a los que desean aprender jazz, cuando
están capacitados, comenzamos a leer e interpretar métodos
(como ser libros de Lennie Niehaus y dúos de diversos autores).
Más adelante les enseño acerca de la improvisación.
Es importante
y debo decir que permanentemente toco con ellos. De esa manera
puedo dar ejemplos y controlarles efectivamente la afinación,
matices, etc. También les demuestro cómo deben estudiar,
cosa que no muchos lo hacen: enseñar a estudiar.
¿Basa sus enseñanzas
en algunos libros en particular, además de los de L. Niehaus
que ya mencionó? (clásico y música popular)
Comienzo la
enseñanza del saxo con los tres volúmenes de Robert
Druet, lo voy complementando con los 50 estudios fáciles
de Guy Lacour y con ejercicios técnicos de mi cosecha.
Luego voy incorporando el Ferling, los Modos Mesiánicos
de Lacour, los "caprichos" de Bozza, obras de Bach y
de otros autores. En cuanto al jazz además de Niehaus usamos
libros de Sid Cooper (dúos), Bugs Bower, John La Porta
y muchos otros. He escrito un libro sobre la improvisación
y lo uso para ello. Por supuesto, la lista es más larga,
he dado una referencia general.
¿Qué recomendaciones
les da a sus alumnos sobre el estudio fuera de la clase? ¿Recomienda
rutinas fijas? ¿Cómo sugiere organizar el estudio?
En primer lugar,
hay que acordarse de Napoleón Bonaparte quien decía
a su valet: “vísteme despacio pues estoy apurado”.
Consejo de oro es el de estudiar lentamente e ir acelerando muy
paulatinamente. El error de los principiantes es el de estudiar
rápido, de esa manera se “perfecciona” el error.
Una rutina seria y eficiente comienza con la práctica de
escalas, arpegios y ejercicios de sonoridad. Después de
ello las lecciones de los métodos u obras. Es necesario
practicar todos los días, eso es lo que realmente dará
su fruto.
¿Qué consejo
puede dar a los estudiantes de música que pretenden dominar
varios estilos?
Que no lo hagan
todo al mismo tiempo. Otro chiste-consejo, como dijo Jack el Descuartizador:
“vayamos por partes”…esto significa que cada
cosa a su tiempo, no olvidarse que hay que ser cauteloso con la
ansiedad.
¿Considera importante
realizar transcripciones de grabaciones?
¡Es casi
un deber! Ayuda a desarrollar el oído y a comprender y
analizar los solos de los grandes improvisadores y también
de los arregladores.
¿Se puede hablar
de una “escuela” de saxo clásico en Argentina?
Otra difícil
pregunta. Bien, humildemente creo haber contribuido a desarrollarla
en nuestro país. Me nutrí de todo lo que pude aprender
sobre ello. He consultado, leído e informado durante toda
mi vida acerca de ello. También he tocado durante más
de treinta años solos de saxos en las obras sinfónicas
que así lo requieren. Por ejemplo: “Cuadros de una
exposición”, “Bolero” de Ravel, óperas
como “Werther” de Massenet, “Mahagony”…
sólo por nombrar algunas obras de las tantas que me han
tocado hacer. Creo además que he tenido alumnos que gracias
a sus condiciones y seriedad en sus estudios, tienen hoy la posibilidad
de enseñar correctamente el estudio del saxo clásico
en la Argentina. Post data: he sabido que ha habido grandes maestros
como Hervier (no sé bien como se escribe), quien le enseñara
entre otros al “Gato” Barbieri. Aclaro que no lo conocí
personalmente.
¿Existen conflictos
o beneficios en ejecutar saxo y además clarinete?
Realmente creo
que los conflictos pueden ser ocasionados por la difícil
administración del tiempo que se les dedique al estudio
de ambos. Una vez más digo que cada cosa a su tiempo. Mi
experiencia personal fue estudiar primero el clarinete y cuando
tuve cierto grado de eficiencia comenzar a estudiar el saxo. Pero…no
hay que olvidar que comencé desde muy temprana edad. En
fin, se puede hablar mucho más sobre este tema.
¿Rocomienda diferente
embocaduras para uno y otro instrumento? ¿Podría
darnos algunos detalles al respecto?
No creo que
haya una diferencia muy grande entre uno y otro. Existe una pequeña
diferencia en cuanto al ángulo de la embocadura. En el
saxo se coloca la boquilla en una posición casi horizontal,
en el clarinete debe estar la boquilla en un ángulo de
unos 40 o 45 grados, depende esto de la conformación de
la boca del ejecutante. La presión del aire es levemente
mayor en el clarinete. Noten que me refiero a la presión
del aire, no del labio inferior. Se debe ejercer la menor presión
posible en ambos instrumentos, de esa manera no “estrangularemos”
la caña y ésta vibrará dando una mayor cantidad
de armónicos. Existen otras diferencias pero son debido
a las diferentes características acústicas de cada
instrumento. El clarinete no “octavea” (en la misma
posición no sale la octava, sino la 12ª o, si lo prefieren
una octava más la quinta) En cambio en el saxo, como en
la flauta y el oboe, suena la octava en la misma posición.
Esto, me parece, tiene que ver más con la digitación
que con la embocadura.
Tengo entendido que en
una época también trabajó como flautista.
¿puede contarnos su experiencia en ese sentido?
¡No me
hablen de ello!...nunca pude tocar la flauta al nivel del saxo
y/o clarinete. Estudié bastante, pero lo hice ya de grande
y no fue lo mismo que con los otros instrumentos. Es una materia
que tengo pendiente. La embocadura de la flauta es totalmente
distinta a la de las cañas. Pero, bueno, lo tuve que hacer
por necesidades laborales.
Hablemos un poco sobre
el aprendizaje del saxo/clarinete… ¿qué consejo
le daría a alguien que pretende iniciarse, pero no sabe
nada de música ni del instrumento? (consejos generales,
y específicos para los argentinos).
En primer lugar,
que estudien teoría, solfeo y audio perceptiva; que sean
cotidianos sus estudios y/o prácticas, pues es la regularidad
y la constancia lo que realmente rinde frutos.
¿Recomienda estudiar
en instituciones oficiales o buscar otras alternativas?
Bien, espero
que nadie se enoje. Yo comencé estudiando en un conservatorio
municipal (pero sostenido con la ayuda de damas de la sociedad
rosarina) y después de tres años fui a estudiar
con muy buenos maestros. Acerté en mi caso y paso a explicar
porqué. En los establecimientos oficiales a veces dependemos
de los maestros que nos toque en suerte. Además se estudia
durante un período de unos siete meses, más o menos.
Hay que contar los feriados, desinfectación del edificio,
etc. El alumno rara vez toca con el profesor y sólo tiene
por lo general unos minutos de clase individual. Sinceramente
estoy convencido que se puede estudiar mejor con buenos profesores
particulares. ¡Ojo!...me refiero a como se dan las cosas
en nuestro país. No creo que en el llamado Primer Mundo
suceda lo mismo que aquí. Para ser honesto, digamos que
en la Argentina los gobiernos no están demasiado preocupados
por la educación. Acepto el disenso. Esta es mi opinión.
¿Cuál es
la situación de los saxofonistas y clarinetistas en nuestro
país? ¿Con qué se encuentra un joven músico
que está haciendo “sus primeras armas” en la
profesión? ¿Se puede vivir de la música?
Lamentablemente
es una difícil situación la que actualmente vivimos.
Antaño, como ya lo he dicho antes, era mucho mejor. Había
trabajo y en algunas actividades profesionales se percibían
salarios dignos que nos permitían vivir bien. Existían
varias confiterías en la ciudad, sobretodo en el centro
que daban trabajo a tres o cuatro grupos por mes. Se tocaba con
big bands o combos en los bailes que organizaban los clubes (San
Lorenzo, River, Boca, Huracán, Racing, Independiente, etc.,
etc., etc.) Había músicos en las boites, cabarets,
hoteles, radio y luego en los canales de televisión. Bueno
sería largo y tedioso enumerar la cantidad de trabajos
que existían. Por ello un músico que hacía
“sus primeras armas” tenía trabajo y la valiosa
circunstancia de aprender el oficio al lado de profesionales que
ya tenían experiencia. Hoy día no existe ello y
hay que reemplazarlo por orquestas escuelas, que creo no hay muchas,
si las hay.
Con respecto
a la pregunta de la posibilidad de poder vivir de la profesión
de músico, digo que es bastante difícil en la actualidad,
salvo que se pueda entrar en alguna orq. sinfónica o alguna
banda. Otra opción es la enseñanza. En el caso de
los saxofonistas “freelance” es muy importante tocar
ambos instrumentos, saxo y clarinete, y de ser posible también
la flauta.
Por favor cuéntenos
sobre sus ocupaciones actuales
En la actualidad
ejerzo la docencia particular y trabajo en la cátedra de
clarinete de la Universidad Católica Argentina. Estoy tocando
y grabando con Juan Carlos Cirigliano en dúo y cuarteto.
También hacemos recitales con mi cuarteto de saxofones
y eventualmente alguna grabación de película y algún
disco comercial. Integro el conjunto Anacrusa dirigido por José
Luis Castiñeira de Dios, quien además compone música
para el cine. Este año de 2003 hemos grabado con él
tres películas. Y estoy abierto a tocar buena música
con quien me lo solicite.