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MANUAL DEL MÚSICO SINFÓNICO
(¿ARGENTINO?)
(versión 18/04/2004)
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[ Ninguna
similitud con la realidad es pura coincidencia. Si se siente agredido
por esta sección tenga la amabilidad de visitar el sector
" preguntas frecuentes". ] |
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Si desea bajar el Manual
a su máquina o enviarlo como archivo adjunto, le
recomiendo:
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el botón derecho del mouse sobre el link seleccione
"guardar destino como..." (Esa versión
no siempre contiene las últimas
actualizaciones).
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(18/04/2004)
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Capítulo 1
(ensayos - ensayos de obras a estrenar - ensayos generales)
Capítulo 2
(Conciertos - bises - conciertos al aire libre - conciertos
didácticos)
Capítulo 3
(director - concertino - solista - instrumentistas - músicos
vs. directores)
Capítulo 4 (Afinación - matices
- articulaciones - prácticas habituales)
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ENSAYOS:
Al acomodar su atril, el músico se asegurará de
que la música se caiga y desparrame por el suelo.
Quejarse de la temperatura, de la poca luz, de la falta de la
ventilación, el poco espacio, etc, y hacerlo sobre todo
después del horario de comienzo del
ensayo.
Mientras otros se quejan y buscan soluciones, se hablará
sobre cátedras, reuniones, problemas, conciertos de música
de cámara, proyectos y otras actividades que nada tengan
que ver con el trabajo puntual.
Antes de las entradas importantes, mirar para
otro lado, limpiar cuerdas, raspar cañas, aceitar pistones,
copiar arcos, etc.
Los teléfonos celulares (móviles) nunca
deberán estar en modo silencio. Si comienza
a sonar, su dueño deberá salir "disparado"
del ensayo de la manera más evidente y ruidosa posible
para atender el llamado. Si se contara con uno de esos celulares
que vibran en lugar de sonar, el dueño del mismo deberá
hacer lo mismo apenas percibida la primer vibración.
NOTA: Algunas ejecutantes dejan el "celular vibratorio"
entre las piernas, lo cuál hace dudar sobre el verdadero
motivo del abandono del ensayo ;-)
La conversación telefónica vía teléfono
celular deberá ocurrir en algún lugar donde pueda
ser visto y/o escuchado por el resto de los músicos,
gesticulando y haciendo todo lo posible por atraer la atención
de todos.
Esperar hasta una vez comenzado el ensayo para
decirle al director que falta alguna particella. Si el director
no ofrece alguna respuesta satisfactoria levantarse y ausentarse
del ensayo hasta unos pocos minutos antes del intervalo o del
fin del ensayo. ¡O hasta el próximo ensayo!
Mirar el reloj frecuentemente. Preguntarle la hora en voz alta
a algún compañero, como para verificar la hora,
y exclamar: - ¿recién?!. Una variante es esconder
el reloj propio y preguntarle la hora a alguien que esté
cerca del director. O que tenga problemas de audición,
como para justificar lo fuerte de la pregunta.
Cuando no se tiene parte, deambular por la sala de ensayos y
sentarse al lado de los compañeros que sí tocan
para distraerlos con chistes idiotas. Si es posible, hacer ruidos
molestos e "inocentemente" audibles (los bostezos
y los pasos fuertes sobre el entablonado de madera del escenario
suelen ser los ruidos predilectos en varios organismos sinfónicos
de reconocido prestigio).
Comenzar a guardar los instrumentos de
viento 10 minutos antes del horario de finalización.
Si el director lo notara negar todo, diciendo: "¡No,
cómo me voy a ir antes!. Lo estaba secando, nada más,
porque tenía mucha agua", y armarlo nuevamente.
MENCIÓN ESPECIAL: Es muy
conocido el caso de una colega que combina casi todas las técnicas
de distracción posibles: pasos fuertes, arrastre
de los zapatos contra el piso, comentarios idiotas, consultas
inoportunas al director sobre la próxima obra, vestimenta
llamativa, collares y pulseras ruidosos, teléfono móvil
que suena 2 o 3 veces por ensayo, conversaciones y/o coqueteo
con algunos colegas durante los compases de espera, afinación
casi constante de su instrumento, paseos ida y vuelta entre
la sala de ensayos y el archivo, ídem entre el café
y la sala de ensayos, etc., etc.
ENSAYOS DE OBRAS
A ESTRENAR
(escrito por el compositor
argentino Roberto Pintos, y publicado en el nro. 39 de Claves
Musicales)
(con el compositor y/o arreglador de la obra presenciando
el ensayo)
Durante los silencios cortos mueva la cabeza como negando algo.
Esto hará que el Compositor se angustie pensando que
escribió algo poco propicio a su instrumento.
Si la obra a estrenar es tonal ponga cara de
estar tocando Música para niños, pero si es atonal
adopte una expresión de asco o de aburrimiento.
No olvide mencionar las obras parecidas de otros Compositores
que suenan admirablemente. Hable de otros Compositores que escriben
en un estilo increíble.
Evite mirar al Compositor y/o Arreglador, esto le creará
una sensación de inseguridad y la certeza de haber escrito
algo intolerable.
Nunca se lleve la parte para estudiar
en su casa. Esto es muy eficaz porque hará que el Compositor
sienta que su trabajo no es digno de semejante
cosa.
Señale como errores a todos los acordes
aumentados o disminuidos.
Pregunte por todo intervalo de segunda o de séptima que
haya escuchado y, cuando obtenga alguna explicación,
nunca la acepte totalmente.
Instrumentos Transpositores: Cuando el Compositor y/o Arreglador
hable en notas reales, usted hable en notas
de escritura, y viceversa.
Si por alguna razón se produce una pausa durante el ensayo,
diez o quince músicos deberán rodear al Compositor
para hacerle preguntas y chistes de todo tipo hasta que este
no sepa si reírse o contestar las intrigas.
Evite saludar al Compositor y/o Arreglador
después del ensayo.
Aunque usted pueda tocar maravillosamente, nunca
permita que eso suceda delante del Compositor. Toque más
bien con desgano, como haciéndole un
favor, o cumpliendo meramente con su obligación laboral.

ENSAYOS
GENERALES:
Durante los ensayos generales tienen que ensayar aquellos que
no van a tocar en el concierto, sobre todo
en los puestos importantes.
Durante los ensayos generales, sobre todo en los quince últimos
minutos, los instrumentistas de cuerda deben dedicarse a copiar
los arcos que el concertino se ocupó de dejar puestos
con semanas de anticipación. Esta actividad JAMAS debe
desarrollarse durante los descansos ni en ensayos anteriores.
El Director determinará el tiempo del ensayo general,
consistente en un "da capo a fine" y revisión
de detalles con el objetivo de lograr unidad de concierto. O
mejor, utilizar todo el horario para afirmar su seguridad
con la batuta. Una frase muy común es: "Pasemos
una vez todo, más que nada por mí"

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CONCIERTOS:
Es muy importante que en los conciertos siempre haya más
músicos que oyentes. Desarrollar políticas y elegir
cuidadosamente los lugares para lograr este objetivo.
Los nombres de los músicos ejecutantes deberán
aparecer con distintos errores de ortografía en los programas
de mano. Además apareceran los nombres de integrantes
fallecidos o jubilados, pero no lo harán aquellos que
entraron en los últimos 6 o 7 años, etc.
Ya en el escenario y en los momentos previos al comienzo del
concierto, repasar ostentosamente los pasajes importantes de
lo que se va a tocar luego. De esa manera se evitará
la sorpresa en el público. Tocar con el compañero
de atril en unísono, lo más desafinado que se
pueda.
Con el público ya en silencio y justo antes de que el
director baje la batuta, acomodarse ruidosamente
en la silla o bien ajustar la posición y/o altura del
atril en forma igualmente ruidosa. O mirar con cara
de confusión los atriles vecinos, tratando de
confirmar la obra que se interpretará a continuación.
Durante los conciertos, cuando aún resuena el último
acorde pianissimo del adagio, que por casualidad salió
muy bien y dejó al público profundamente emocionado,
dar vuelta la hoja apresurada y ruidosamente. (Esta práctica
motivó aquel pedido de un grande del humor ácido,
el Maestro Simón
Blech: "Más piano la vuelta de hoja, por favor".)
Los comentarios sobre la música a ejecutar deberán
tener una duración mucho mayor que la música misma.
Cuando se toca en una sala con mucha resonancia, no preocuparse
demasiado por tocar todos los pasajes correctamente, ya que
esas salas poseen una especie de "filtro de errores",
el público no entenderá nada de lo que se toque.
Durante el aplauso final, sonría
débilmente o no muestre expresión alguna. Mejor
aún: con indiferencia dedíquese a guardar su instrumento.
Si tiene la suerte de sentarse en los últimos
atriles aproveche para retirarse antes de que terminen los aplausos.

BISES:
El director hará que la orquesta toque uno o más
bises aunque el público no lo haya pedido, ni aplaudido
lo suficiente.
Los bises tienen que ser obras más largas e importantes
que el resto del programa.
Si por error figurara la obra del bis en el programa impreso
dirigirse al público y explicarle el "error"
.

CONCIERTOS
AL AIRE LIBRE:
No se deberá contar con amplificación ni campana
acústica. Si no quedara más remedio se usará
una amplificación que produzca frecuentes y estruendosos
acoples, sobre todo durante los pasajes pianissimo. El sonidista
nunca estará cerca de la consola para solucionar los
problemas. Si estuviera, deberá mover frenéticamente
los distintos controles, empeorando la situación.
Será imprescindible una potente iluminación dirigida
con precisión hacia los ojos de los músicos.
Los escenarios no deben poseer cobertura para protección
contra rayos de sol directo sobre los instrumentos y músicos
en el verano. Además la orientación de la boca
del escenario estará dirigida preferentemente contra
el sol. Las corrientes de aire y de viento deberán ser
tales como para hacer volar las partituras por los aires.
Por supuesto, jamás acordarse de
traer broches o implementos para fijar la música al atril.
Algunas bandas tienen que tocar a veces en los llamados "actos
oficiales". En los mismos la banda deberá tocar
sí o sí, sin importar que los dedos no se puedan
mover por el frío, que los instrumentos (propios) se
puedan estropear, que sea imposible afinar por la temperatura
reinante, que se corra el riesgo de enfermarse, que llovizne,
etc., etc. Sobre todo si en esos llamados “actos oficiales”
ninguna autoridad está presente, ni se lean discursos
alusivos, ni haya un público entusiasta y numeroso.
Cuando se toque al aire libre por ninguna razón se deberá
contar con baños. De esta manera los músicos ejercitarán
su imaginación para encontrar dónde “hacer
sus necesidades.”
Al aire libre se toca TODO de mf para arriba.

CONCIERTOS DIDÁCTICOS:
En los conciertos didácticos, al mostrar los instrumentos,
es muy importante que los músicos desafinen y toquen
con el peor sonido posible y en los registros menos representativos
de sus instrumentos (pero muy representativos de la poca musicalidad
del ejecutante). De esa manera los chicos podrán desarrollar
sanamente su natural sensibilidad artística, y quizás
convertirse en músicos cuando sean grandes.
Los comentarios sobre la música a ejecutar deberán
tener una duración mucho mayor que la música misma,
al igual que en todos los conciertos. En particular, deben ser
lo más exhaustivos posibles, haciendo énfasis
más en lo puramente teórico que en lo intrínsecamente
musical (ej. tema: la Fuga en el Barroco). Relacionar el impresionismo
de Debussy con el pictórico sin ningún ejemplo
anexo, etc. Lo afectivo NUNCA deberá primar sobre el
aspecto cognocitivo.
La orquesta (o banda) fingirá
atender todas las explicaciones sobre Historia de la Música,
con fechas, épocas y datos completísimos pero
inentendibles sin un conocimiento previo (¡a veces ni
siquiera el conocimento previo ayudará!). La mayoría
de las veces los músicos tampoco entenderán los
comentarios, lo cual motivará distintas risitas, charlas
e intercambios de ideas entre ellos, a veces bastante ruidosamente.
El Didáctico y la orquesta deberán ser lo más
desaprovechados posibles en el tiempo disponible. Los chicos
olvidarán todo pasado el umbral del teatro o escuela,
y la improvisación primará sobre las características
didácticas con recursos docentes de criterio educativo
trascendente. Jamás consultar con especialistas en el
area al organizar los conciertos didácticos, por supuesto.
Los que preparan el texto de los conciertos didácticos
deberán haber estudiado durante años la discografía
completa de Les Luthiers. Eso los capacitará
enormemente para su tarea. De vez en cuando usarán
también comentarios extraídos de tapas de discos.

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El DIRECTOR:
Los Directores confundirán diminuendo con rallentando,
y crescendo con accelerando. De este modo podrán ejercer
su derecho a la libre interpretación de las obras.
A algunos directores les gusta escuchar
su propia voz. Cuando necesiten hacer alguna indicación
cortarán la música y harán lo siguiente:
1) decir qué está mal,
2) cantar cómo fue ejectuado,
3) cantar cómo lo quiere él (quizás
con algún error de articulación),
4) decir cómo lo quiere,
5) escuchar las preguntas de un par de músicos,
que le hacen notar que no cantó las articulaciones correctas,
6) decir: "sí, por supuesto, pero
ese no era el punto", o algo similar,
7) cantarlo de nuevo, esta vez con las articulaciones
correctas,
8) indicar desde dónde se retomará
el ensayo, con número
de compás,
9) ídem anterior, con letra de ensayo,
10) cantar de nuevo cómo quiere que
sea ejecutado ese pasaje,
11) indicar un punto de comienzo distinto al
anterior, que muchas veces resulta en "Da Capo",
12) quejarse de la falta de atención
e indisciplina de los músicos.
Si luego de los dos primeros ensayos no hubiera más provecho
que sacarle a una obra (o no se supiera cómo hacerlo),
los maestros podrán repetir una y otra vez la composición
durante toda la semana, haciendo énfasis sobre todo en
las indicaciones que ya escribió de antemano el compositor
en las partituras.
Mal director: trabaja los pasajes, exige notas, ritmo y afinación
y peor aún, pretende que la orquesta haga silencio durante
sus indicaciones, y como si esto fuera poco, también
que las toque.
Buen director: les dice "muchachos" a los músicos
(a los hombres, por supuesto). Asiste inalterable a todos los
horrores posibles de pasajes, afinación o ritmo. Anuncia
¡CAFE! 12 minutos antes del final de la primera parte.
Dice, ¡HASTA MAÑANA! 20 minutos antes del fin del
ensayo.
Los directores deberán quejarse de la falta de puntualidad
de los músicos para comenzar los ensayos, o luego de
los intervalos, pero bajo ningún concepto los mismos
deberán terminar puntualmente, sino siempre ANTES del
supuesto horario de finalización. Cuánto tiempo
antes dependerá de la siguiente regla: mientras más
ensayo haga falta, antes se terminará el ensayo; mientras
menos ensayo se necesite, más cerca de la hora se dirá
el esperado “hasta mañana, gracias” (¡pero
nunca después de la hora!)

EL CONCERTINO:
Es obligación del concertino estar constantemente enojado,
porque sí.
Es obligación del resto de la orquesta odiar y hablar
mal del concertino, también porque sí.
De vez en cuando deberá darse vuelta y decir: "¡bien,
muchachos!". Ese es un estímulo que los ayuda (a
los concertinos) a mostrar que no ocupan esa silla en vano.
En las bandas NO EXISTE la figura del “concertino”.
De todas maneras, el primer clarinete se encargará de
la afinación, de contestar las preguntas importantes
que el director le haga, de recibir los saludos del mismo en
los conciertos, etc. En fin, todas las funciones que el concertino
de una orquesta desempeñaría. Es como decir: “sí,
esto tiene gusto a queso, forma de queso, textura de queso,
tamaño de queso, pero no es queso, es un pedazo de jabón”

LOS SOLISTAS Y SUPLENTES
DE SOLISTAS:
Es obligación de todo solista: a) generar permanentemente
en su fila un saludable ambiente de ineficiencia y desconfianza
mutua, b) evitar a toda costa trabajar los pasajes, c) mantener
siempre a su fila adecuadamente incompleta, d) hacer de la vida
de su suplente un infierno; Por ejemplo: avisándole con
un mes de anticipación que va a tocar de primero una
obra llena de solos difíciles y a último momento
decidir tocarla él, o bien a la inversa, o sea, decirle
que descanse tranquilo en ese programa y mandar parte de enfermo
a último momento, asegurándose de que al suplente
lo llamen a tocar 20 minutos antes del ensayo general. Llamarlo
después del concierto y hacer comentarios del tipo: "¿qué
te pasó?, me contaron que tuviste algunos problemitas...".
Es obligación de todo suplente: a) mandar parte de enfermo
cada vez que le corresponde tocar de primero, b) odiar al solista
por principio y hablar muy mal de él, pero expresarle
en toda ocasión la admiración y el respeto que
le tiene, c) cuando el solista tenga solos importantes, tocarlos
en el pasillo durante el intervalo, mucho más fuerte
pero sobre todo mucho más rápido,
incluso cuando sean largos o adagios.
Cuando alguna obra (Bolero de Ravel, por ej.) contenga solos
que algunos solistas no puedan ejecutar, eliminarla automáticamente
del repertorio. La posibilidad de que la toque otro integrante
de la fila más capacitado (siempre hay al menos uno que
lo está) quedará totalmente descartada.
Luego de tocar mal algún solo darse vuelta hacia uno
y otro lado, poniendo mala cara, como si la culpa hubiera sido
de algún colega, y de esa manera desviar la atención.
Variante 1: mirar el instrumento como si en él estuviera
la explicación de lo que pasó (esto puede usarse
en combinación con la típica "soplada").
Variante 2: desplegar la más socarrona de las sonrisas
y codear a los compañeros, como estando muy orgulloso
del horror que se acaba de perpetrar.
Los solos deberán ejecutarse siempre más lentos,
para hacerlos más expresivos.
Sin un solista está en una reunión de la "comisión
de músicos" (que se realiza siempre durante un ensayo)
es muy recomendable que el otro solista NO asista al ensayo,
y que tampoco mande a otra persona a la reunión de comisión
para así poder ensayar él. Por supuesto, en caso
de contar con suplente, el mismo deberá tocar todos los
solos en ese ensayo, pero jamás en el concierto.

LOS INSTRUMENTISTAS:
Percusionistas: ejecutar todo una semifusa (a veces
una fusa) antes o después que el resto de la orquesta.
Algunos que no entienden de estilos dicen que es un "problema
de distancia". Los percusionistas nunca deben tener su
equipamiento completo.
Instrumentistas de cuerda: odiar a los de viento
y percusión porque "nunca tienen parte" y "se
turnan cuando quieren" y "nosotros en cambio nunca
despegamos el culo de la silla".
Además "tocamos
más notas que ellos y cobramos lo mismo!"
Instrumentistas de viento y percusión:
odiar a los de cuerda porque "ellos son un montón
y se esconden en la fila cuando no les salen los pasajes"
y "nosotros siempre estamos poniendo la cara porque somos
partes reales".
Metales: Si recibe del director la odiosa indicación
de tocar más piano, al llegar su entrada haga el gesto
de tocar pero no emita sonido alguno.
Bajo ningún concepto aportar sordinas.
A lo sumo se podrá tener una sola sordina,
que será utilizada cada vez que en la parte se pida "mute",
sin importar que sea una "cup", "harmon",
"plunger", "straight", etc.
Cada integrante de la orquesta deberá
darse vuelta eventualmente, y observar fijamente, con cara de
entomólogo, al/los colega/s que están tocando
un solo. También poner cara de asco, hacer que no con
la cabeza o mirar a su alrededor con una sonrisa entre mefistofélica
y piadosa cuando un colega esta tocando o acaba de tocar un
solo.
Pianistas de orquesta: evidenciar en su semblante
la satisfacción que les produce tener parte "cada
muerte de obispo". Sin embargo, aunque no tengan parte
deberán circular constantemente por la sala de ensayos
provistos de abultados portafolios y con aire de estar sumamente
ocupados.
Organistas: evidenciar la misma satisfacción
de los pianistas, y además a) mantener cuidadosamente
la afinación de La=417 de su instrumento, b) mirar un
ignoto punto del éter cuando el director les da la entrada,
de manera que haya que parar y esperar que busque atropelladamente
en su parte durante varios minutos (más de 10) y c) tocar
siempre con una corchea de atraso con respecto a la orquesta.
Arpistas: afinar cuidadosamente La=431, atacar
con total convicción el arpegio fortísimo del
tutti un compás antes y atrasar minuciosamente en los
acompañamientos de los solos de instrumentos de viento,
de manera que éstos perfeccionen su fiato. A veces hacer
lo opuesto: afinar La=455 con el argumento de que luego la afinación
baja.
Si toca doble instrumento: nunca tenga listo
el segundo instrumento sino hasta que pase el momento de usarlo,
cuando el director detenga el ensayo para preguntar: ¿no
tenemos píccolo? (o corno inglés, o lo que sea)
Oboístas: sacarán su caña
10 segundos antes de su solo y la soplarán produciendo
el "sonido de pato" (similar al que algunos ejecutantes
usan para los solos, pero en este caso sin el instrumento),
sin importar lo que esté sucediendo en ese momento musicalmente:
pasajes pianísimo, otros solos, silencios, etc.

MÚSICOS vs.
DIRECTORES
Inmediatamente después de que el director haya corregido
un pasaje, ejecutarlo sin la corrección realizada. Al
día siguiente preguntarle al director (en lo posible
interrumpiéndole otras indicaciones que pueda estar dando
en ese momento) si vale dicha corrección.
Cuando el director está haciendo alguna indicación,
estudiar pasajes, conversar con los compañeros sobre
el partido de fútbol del día anterior, arreglar
los cambios, etc. Ejecutantes de cuerda dejar caer los soportes
(esto también vale durante la ejecución de pianíssimos,
especialmente en los conciertos). Ejecutantes de instrumentos
de metal dejar caer sordinas. Ejecutantes de maderas dejar caer
destornilladores, pinzas, cuchillos para cañas o cubre-boquillas.
Ejecutantes de instrumentos de percusión dejar caer algún
accesorio, sobre todo los platillos, cuyo sonido tarda mucho
en apagarse.
Cuando falten cinco minutos para terminar el ensayo y el director
esté urgido en terminar de resolver un pasaje complicado,
deje de tocar y empiece a guardar su instrumento. Si el director
se atreve (no siempre ocurre) a recordarle que faltan cinco
minutos, mire su reloj con cara de sorpresa y vuelva a sentarse.
Tómese su tiempo para volver a sacar su instrumento y,
sobre todo, NO pida disculpas.
Cada vez que el director anuncie que se va a proseguir el ensayo
con otra obra, deje en su atril la particella anterior
y tóquela. Esto produce gran hilaridad entre los colegas
y aporta al clima festivo del ensayo. Si recibe algún
comentario histérico desde el podio, simplemente devuelva
una mirada de desprecio.
Cuando el director le haga algún comentario tipo "La
tercera corchea del compás tal, por favor, si bemol..."
conteste "Eso fue lo que toqué" y mire a los
atriles cercanos con gesto de compasión hacia las deficiencias
del señor que está en el podio. Otra opción
es mantenerse completamente inmutable, como si no fuera a Ud.
a quién él se está dirigiendo. No cometa
jamás el error de asentir con la cabeza, admitiendo de
esa manera que Ud. Se equivocó y que el director tiene
razón.
Si usted está en las últimas filas (percusión
o bronces) esté atento a alguna larga explicación
del director sobre un pasaje (siempre hay una, por lo menos)
y una vez que terminó dígale que no se oye, y
que lo repita en voz más alta.
Cuando estén repasando por enésima vez algún
pasaje difícil, y siga saliendo mal, con voz discreta
pero audible, recuerde lo bien que había salido el año
anterior con... [nombrar algún director].
Pregunte al director si escuchó la versión de
Bernstein de lo que está ensayando. Insinúe que
podría aprender un par de cosas. Esto también
es bueno: pregúntele si es la primera vez que dirige
esa obra.
Cuando algún pasaje no sale y la parte estuvo en la carpeta
con anticipación más que suficiente, enojarse
con el director y justificarse diciendo que uno está
"leyendo", que el tempo está demasiado
rápido o demasiado lento, que hace mucho frío,
o mucho calor, etc.
Discutir con el director sobre matices, articulaciones, notas
y tempo, sobre todo defendiendo lo que ha sido escrito
con lápiz en nuestras partes, quién sabe
cuándo y por indicación de quién.
Sugerirle constantemente a los directores, sobre todo a aquellos
más inexpertos, mejores maneras de lograr lo que todos
y cada uno de los músicos creen que hace falta.
Mucho tiempo después de que haya pasado cierto pasaje
pregúntele al director si su "Do sostenido"
(por ejemplo) estuvo afinado. Esto es especialmente efectivo
si el pasaje en cuestión no tenía esa nota o si
uno no estaba tocando en ese pasaje. Si él se da cuenta,
hacer como que se está corrigiendo algo en la parte.
Cuando el director mencione algún
número de compás decirle, de
mala manera: "tenemos letras de ensayo,
no números", y viceversa.
CONTAR la cantidad de veces que el Director
corta para dar indicaciones, diciendo en voz baja (pero audible)
el número, inmediatamente antes de retomar
la música.
En
aquellos organismos sinfónicos que cuentan con "autogestión"
(privilegio que permite nombrar a los propios directores), bastará
conque uno o dos músicos odien a un director para que
ese director JAMÁS sea traído a dirigir. No dejarán
pasar cualquier oportunidad para contar por qué ese director
no tiene que dirigir "nuestro" organismo, mencionando
hechos que sucedieron hace muchos años, en otras orquestas.
Muchas veces esos hechos serán inventados, pero no habrá
forma de comprobarlos.

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AFINACIÓN:
Durante la afinación aprovechar para preludiar y/o practicar
pasajes. No importa cuales, puede tratarse de obras del repertorio,
música de cámara, etc. Lo mismo vale para cuando
hay muchos compases de espera durante el transcurso del ensayo.
También se puede leer el diario, o algún libro,
en el raro caso de los "músicos intelectuales".
Al afinar tocar el La que está tocando el primer oboe,
pero levemente desafinado. Por supuesto, esta nota tiene que
sonar mucho más fuerte y durante más tiempo que
la del oboe... MUY IMPORTANTE: ¡No corregirla!.
Cuando el oboe da el "la" sin la ayuda del afinador
electrónico, afinar con el afinador propio, no importa
si en 440, 441, 442 etc., pero elegir la afinación que
NO coincida con la del "la" que está tocando
el oboe.
Los acordes que duren una blanca o más deberán
sonar más desafinados que el resto de la música.
Si por alguna razón se los atacara afinados, inmediatamente
mover la afinación. Es muy importante que los acordes
de dicha duración (a veces incluso los más cortos)
vayan de medianamente desafinados a muy desafinados.
Los agudos en unísono de las maderas TIENEN que sonar
estridentes y desafinados. Es muy importante renovar las cañas
muy de vez en cuando para lograr este objetivo.
En transcripciones o arreglos, ante la aparición de unísonos
muy expuestos, lo más seguro será indicar TACET
en el 90% de los instrumentos que debieran tocarlos, lo más
probable es que se trate de un error del adaptador o arreglador.
Algunos instrumentos harán un vibrato de al menos 1/4
de tono, en lo posible hacia abajo de la afinación principal.
En general los oboistas son excelentes en esta técnica,
sobre todos los que hacen "vibrato de mano".
En algunas bandas es usual que el primer clarinete se encargue
de la afinación. Cuando toca un “si bemol”
afinar con el “la”, y viceversa. Cuando se esté
afinando con un "la" algunos instrumentistas tocarán
la posición de la nota "sib" pero tratarán
de corregir sus intrumentos para llegar al "la", y
viceversa.
Dejar siempre el afinador electrónico
encendido, sobre el atril. Son muy útiles los pequeños
micrófonos que se adhieren al instrumento. En los pasajes
difíciles de afinar tratar de tocar siempre "en
el cero", sin importar la afinación del resto de
la orquesta o banda. Si alguien se queja por nuestra supuesta
desafinación expresar, indignado: "yo estoy afinado/a,
el afinador no miente!"
Los timbales se afinarán hasta una cuarta aumentada más
arriba o más abajo de la nota indicada en la partitura.
El/la arpista deberá afinar constantemente su instrumento,
poniendo cara de insatisfacción. De esa manera se podrá
tocar desafinando alguna que otra nota, pero el resto pensará
que hay algún problema con el instrumento.

MATICES:
Bajo ningún concepto los instrumentistas de los metales
tocarán piano o pianissimo. Los matices y reguladores
son completamente subjetivos y dependen del contexto. Lo más
seguro entonces será ignorarlos completamente.
Todos los solos deberán ser ejecutados Fuerte, aunque
estén escritos Piano. El compositor, al poner "piano"
se refería a un "piano de orquesta", o sea
a un Fuerte.

ARTICULACIONES:
Las articulaciones tienen que ser distintas entre si. De esta
manera se logra, sobre todo en los pasajes rápidos, esa
virtuosística sensación de poca claridad tan inimitable
y seductora.
Las notas con un punto arriba tienen que ejecutarse con su duración
completa. Las notas con una raya horizontal serán cortas.
Corchea con puntillo + semicorchea = tresillo (negra + corchea),
aproximadamente. Se trata del famoso "Método
Binter" (lo que es binario se
toca más o menos ternario, y viceversa).

PRÁCTICAS
HABITUALES :
Soplar ruidosamente el agua de las llaves, sobre todo cuando
alguien está tocando algún solo. Aparentemente
los oboístas, clarinetistas y fagotistas fueron entrenados
para esto desde su nacimiento.
Los pasajes rápidos y difíciles no deben
estudiarse. Estos deberán ser ejecutados de
la siguiente manera: tocar la primer nota del
pasaje y luego rápidamente tocar algo parecido a Do Mayor,
en la misma dirección que el pasaje original. Finalmente
ejecutar la última nota como esté
escrita. Esto sonará parecido al pasaje original y se
ahorrará muchísimo tiempo. Esto funciona especialmente
bien en los "instrumentinos", en los cuales basta
con subir o bajar los dedos para que suene algo parecido al
efecto que se busca. En el caso de los instrumentos de cuerda,
los profesionales experimentados deberán instruir a los
novatos en este sentido, basándose sobre todo en el concepto
de "efecto", su teoría y práctica.
Queda rigurosamente prohibido llevarse la parte para estudiarla
en casa. Los colegas que asi lo hagan serán objeto del
justo escarnio y desprecio de los demás integrantes de
la orquesta.
Los acompañamientos deben ejecutarse SIEMPRE más
fuertes que los solos o melodías principales. Esto vale
especialmente para los “UN PA UN PA UN PA UN PA”
(silencio de corchea + corchea) tan abundantes en el repertorio
de algunas bandas.
Los pasajes de los contrabajos deberán sonar como la
banda sonora de efectos especiales de "Jurassic Park".
A todos los directores les encanta escuchar eso de vez en cuando,
y por eso es que les piden 4 o 5 veces por ensayo que toquen
cualquier pasaje, ante lo cual ellos tocan exactamente lo mismo:
"Jurassic Park".
En las obras que tienen número de compás, al comienzo
de cada línea, y cuando el director hable del número
de un compás ubicado en el medio de dicha línea,
decir de mala manera "no tenemos ese número'",
en lugar de contar los compases hasta encontrarlo. De esa manera
el director dirá "bueno, entonces Da Capo"
y así se podrá hacer un repaso de los primeros
compases de la obra.
Anotar en las partes todas las indicaciones que den los sucesivos
directores, incluidas las más arbitrarias, y si es posible
usar tinta. De esa manera, la próxima vez que se ejecute
esa obra, se tendrán más posibilidades de elección.
Por supuesto, optar por las menos lógicas y más
arbitrarias.
Cuando
algún compañero de la orquesta cumple años
tocar el Feliz Cumpleaños cuando el maestro baja la batuta
para la primer obra del ensayo. ¡Por supuesto, no avisarle!
(es muy original y gracioso tocarlo en cualquier tonalidad,
y cambiar la nota del final... ¡a nadie se le ha ocurrido
hacer eso hasta el momento!)
Al ejecutar corcheas de “swing” el 60% de la orquesta
(o banda) tiene que ejecutarlas clásicamente, las dos
iguales, y si es posible acentuar la primera. El 30% tocará
algo similar a una tarantella, el 5% tratará de imitar
a los que se preocuparon por aprender, que es el restante 5%.
En unísonos muy expuestos lo más seguro será
indicar TACET en el 90% de los instrumentos que debieran tocarlos.
Lo más probable es que se haya tratado de un error del
compositor o arreglador.
Los atriles deberán estar lo más bajo posible.
De esa manera no se verá al director y habrá menores
posibilidades de equivocarse.
Idealmente, dos personas compartiendo el mismo atril deberían
odiarse, en lo posible por algo que sucedió hace muchos
años y que ninguno de los dos recuerde. Pero todo deberá
estar cubierto por un manto de cortesía y sonrisas. Solamente
un par de veces al año se deberá de actuar sinceramente
e interrumpir un ensayo para hacer partícipe al resto
de lo que en realidad sucede.
Cubrir a los compañeros siempre que sea posible, con
la mejor onda y frases como “claro, cómo no, hacé
lo que tengas que hacer, no hay problema, dejá que yo
me encargo, etc., etc.”. Pero luego quejarse ante la ausencia
del otro, diciendo cosas tales cómo: “a vos te
parece, éste viene cuando quiere, que hijo de puta, habría
que denunciarlo, etc.”.
En los momentos dramáticos de la música, mientras
el director se emociona (o “actúa” la emoción,
que es más o menos lo mismo) deje de tocar y anote algo
en su parte, de modo de lograr una sonoridad vacía e
insatisfactoria.
Si la mayoría se pierde o se corre algunos tiempos (o
compases): seguirlos, nunca mirar la batuta en esos casos ya
que uno se podría confundir.
Cuando todos terminaron de tocar una sección complicada
NO tocar las notas que quedan. (¡o sí!)
Cuando algún compañero esté preparando
algún concierto y practique discretamente los pasajes
difíciles, desafíelo y toque los mismos pasajes
más fuerte y más rápido
que él.
Las dos personas que comparten el mismo atril deberán
dejar de tocar al mismo tiempo para dar vuelta las hojas.
Dos notas a distancia de segunda que se repitan más de
3 veces seguidas, y duren una semicorchea o menos cada una,
serán ejecutadas como trino. Si la distancia que las
une es de una tercera o más, se interpretarán
como trémolo.
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REPERTORIO
Algunas obras serán destinadas a ser ejecutadas unas
200 veces por año, durante varios años. De esa
manera los músicos se interiorizarán profundamente
de las sutilezas de esas obras y de lo que el compositor quiso
expresar. Cuando sea inevitable se renovará un poco el
repertorio y recurrirá al mismo "sistema"
En las bandas es práctica habitual recurrir a arreglos
y transcripciones. Cuando se disponga de 2 arreglos de la misma
obra elegir el peor de ellos.
Las obras serán programadas
según el "gusto de la gente". Cualquier obra
demasiado moderna será descartada porque "a la gente
no le va a gustar". Jamás pensar en un programa
de crecimiento cultural, donde se tratara de hacer conocer nueva
música, a través de una política de programación
coherente, que combine lo conocido con lo nuevo. "Play
it safe"!

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ASAMBLEAS 
(Con varios aportes de Rubén Woods,
fagotista y webmaster de la página
web de la Orq. Filarmónica de Mendoza)
La autoconvocada asamblea de orquesta comenzará por norma
mucho más tarde del horario estipulado, con todos lo
músicos presentes o no (café). Una vez iniciada,
los instrumentistas se asegurarán de que no exista ningún
'elemento extraño' a esa asamblea: personal de teatro,
directivo, funcionario, Director de orquesta, etc.
Luego de transcurridos los primeros 30' del inicio, los músicos
se obligarán a nombrar un coordinador de la misma, no
pudiendo continuar más debido al desorden reinante en
la sala.
El coordinador ordenará en una lista los oradores inscriptos
para la ocasión. Este mecanismo funcionará durante
más o menos 10 minutos, recordando una y otra vez que
existe un orden de oradores en esa asamblea. La confusión
tendrá diferentes matices, no sabiendo bien el coordinador
concretamente qué coordinar o a qué dar prioridad,
ya que mientras unos interrumpirán la alocución
de otros no dejándolos terminar sus ideas, otros polemizarán
entre sí tal como si se tratara de una sub-asamblea separada
totalmente de la principal. Muchas veces el mismo coordinador
expresará abiertamente sus ideas, sin anotarse en la
lista de oradores. El caos logrado, tendrá como armonía
un 'ruido de fondo', constituído por charlas alegres
y amenas con el compañero de silla de al lado, con temas
varios de la vida, entre los que se cuentan las opiniones personales
sobre los temas que se tratan, recordando también que
los mismos ya fueron tratados en asambleas anteriores.
En medio de la reunión, interiorizándose profundamente
del espíritu de la asamblea y sus inquietudes, el Sr...x,
tendrá abierto de par en par su diario o revista, experimentando
la misma sensación que tiene en la orquesta cuando toca
un Solo memorable.
Están permitidos todo tipo de epítetos calificativos
al otro en las asambleas de orquesta, desde los que recuerdan
a progenitores, hasta otros más 'exaltados' o nerviosos.
En medio
de la discusión constructiva, alguien le recordará
a quien levantó la mano para exponer (y al resto de los
presentes) alguna actitud o comportamiento suyo de hace varios
años, que nada tiene que ver con el tema que se está
hablando. Aquí se oirán palabras tales como "corrupto",
"ladrón", "chupamedias", "traidor",
"mediocre", etc. También hay algunos que con
solo mirar y escuchar hablar a 'ese' otro, ya le "ladran",
como los perros cuando se la agarran con algo, inexplicablemente.
La participación
en las asambleas es en general directamente proporcional a la
incapacidad musical: aquellos que más hablan o que imponen
sus ideas son la mayoría de las veces los más
ineptos musicalmente.
Muchas
exposiciones serán, en apariencia (¡no en contenido!),
dignas de la Sorbona de París, mediante la utilización
de un lenguaje "culto" que será apenas entendido
por unos pocos. El objetivo de estas alocuciones será
el lucimiento del orador, y no aportará nada al punto
en cuestión. Este objetivo se realzará mediante
la cita indiscriminada de títulos y autores famosos,
que nadie leyó (probablemente ni siquiera el "iluminado"
que los menciona). Luego de una participación de este
estilo se seguirá debatiendo el tema planteado por el
orador anterior, ignorándose las palabras del "Licenciado",
a quien casi nadie entendió.
Practicando una especie de "ejercicio de conciencia"
guardará silencio un buen número de participantes,
de entre los cuales surgirá una 'moción de orden'.
Suscitándose uno de los grandes dilemas en las asambleas
de orquesta, cuál es ordenar la tremenda cantidad de
mociones, debido al enorme parecido entre ellas. Una vez ordenadas,
debido a la gran cantidad de preguntas además, se repetirá
una y otra vez hasta el cansancio, "cuáles son",
y en qué se diferencian unas de otras, hasta el escrutinio
final.
Cuando todo parecería 'resolverse' en una votación
de antagonismos; 'una mente iluminada', -en total soledad y
con llamativo silencio general-. disuadirá acerca de
la conveniencia de 'una sola moción', para lograr 'imagen
de unidad'. Logrará el 'milagro' del retiro de TODAS
las mociones allí presentes, o fusiones con la única
aprobada por aclamación en medio del aplauso general.
Sobre el final del escrutinio se recordará que las asambleas
requieren de un Acta. La misma no resultará específicamente
de las opiniones y conclusiones vertidas en ella, sino de quién
se encarga de escribirlas.
La asamblea NUNCA tendrá fin, estipulándose su
finalización milagrosamente sobre el final del horario
puntual de la orquesta. En ese momento los músicos saldrán
'disparados' hacia la boca de salida del teatro o sala de ensayo.
Los temas de la asamblea se podrán tratar nuevamente
en cualquier momento de algún ensayo, donde se suscite
nuevamente alguno de los problemas ya tratados en aquella asamblea.
Eso se hará hasta el final del horario de ese mismo ensayo,
puntualmente otra vez.
Muchos compañeros
con gran poder de decisión (por ser delegados o representantes
de familias de instrumentos) no concurrirán a ninguna
asamblea o votación importante, para poder luego actuar
libremente, en general contrariando lo decidido por el resto
de los compañeros.
Las votaciones
secretas serán tildadas de fraudulentas
por aquellos no conformes con el resultado. No lo harán
abiertamente sino "deslizando" el rumor por lo bajo,
sin que quede en evidencia quiénes lo originaron, y sin
ningún fundamento. Los encargados del conteo de votos
serán agredidos en escenas más dignas de "El
Padrino" que de un organismo dedicado a difundir la cultura.

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No olvidar jamás que la música no se diferencia
en absoluto de cualquier trabajo de oficina. En consecuencia,
cualquier actitud de compromiso con la misma y/o de seriedad
artística que ponga de manifiesto una auténtica
vocación debe considerarse como una grave falta de profesionalismo.

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| Observación,
redacción, recopilación y/o ampliación:
Daniel Kovacich y Daniel Blech (1999 - 2004)
Colaboraron: ML, GB, VS, Rubén
Woods, MS, FU, Photoman,
y otros que eligieron permanecer en el anonimato
"Ensayos
de obras a estrenar" fue escrito por el compositor argentino
Roberto Pintos, y publicado en el nro. 39 de Claves
Musicales
El capítulo 6 tiene varios
aportes de Rubén Woods, fagotista y webmaster de la
página
web de la Orq. Filarmónica de Mendoza)
Contiene también fragmentos
de la "Guía para instrumentistas
de orquesta (para poner a los directores en su lugar)" de
Donn Laurence Mills, y de "ADDENDA A LA GUIA PARA
INSTRUMENTISTAS", de E.Acher. |

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Humor
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